No es fácil sostener la vida cuando depende solo de uno mismo, pero hay momentos en los que la dificultad se multiplica porque, además, hay que sostener a otros. Es ahí donde aparece una pregunta que no siempre se formula en voz alta, pero que atraviesa cualquier responsabilidad: ¿desde dónde se gobierna? Santa Teresa de Jesús conoció bien ese lugar. No como teoría, sino como experiencia vivida. Fundar comunidades, acompañar a personas muy distintas, tomar decisiones en contextos inciertos, afrontar tensiones internas y externas… todo ello formó parte de su día a día. Sin embargo, lo que llama la atención al acercarse a su vida y a sus escritos no es tanto la cantidad de cosas que hizo, sino desde dónde las hizo. Teresa comprendió pronto que el verdadero riesgo no estaba solo en lo que ocurre fuera, sino en el desorden interior con el que uno puede vivir mientras intenta sostenerlo todo. Se puede organizar, resolver, gestionar, incluso acertar en muchas decisiones, y, sin embargo, perderse por dentro. Por eso, antes que proponer un modo de gobernar hacia fuera, su...