Palabra de Dios Juan 2, 1-5 "Su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que Él os diga.»" Meditación Toda la vida de María conduce hacia Jesús. Nunca se busca a sí misma ni ocupa el centro. Como en las bodas de Caná, señala discretamente a su Hijo y enseña a todos el camino de la verdadera felicidad: escuchar su palabra y ponerla en práctica. También la espiritualidad del Carmelo tiene un único horizonte: Cristo. Santa Teresa de Jesús no deseaba otra cosa que conocerle más, amarle más y seguirle con todo el corazón. La contemplación no consiste en apartarse de la realidad, sino en aprender a descubrir la presencia de Dios en medio de la vida cotidiana. Quien contempla con los ojos de la fe encuentra a Cristo en la oración, en el trabajo, en la fraternidad y en el rostro de quienes más necesitan esperanza. María es la gran maestra de este camino. Ella vivió cada instante en comunión con el Señor. Supo reconocer su presencia en los acontecimientos sencillos de Nazaret, en la alegría de Caná, en el silencio de la vida oculta y en el misterio de la Cruz. Su mirada siempre...