«No obstante, sigo teniendo la misma confianza audaz de llegar a ser una gran santa, pues no me apoyo en mis méritos —que no tengo ninguno—, sino en Aquel que es la Virtud y la Santidad mismas.» Hay una palabra que resume toda la espiritualidad de santa Teresita del Niño Jesús: confianza. No es una idea secundaria ni un sentimiento piadoso. Es el corazón de su experiencia de Dios. Si tuviéramos que condensar Historia de un alma en una sola actitud, probablemente sería esta: confiar en el amor de Dios más que en las propias fuerzas. Vivimos en una cultura que nos enseña justamente lo contrario. Desde pequeños aprendemos que todo depende de nosotros: del esfuerzo, del rendimiento, de la capacidad para controlar cada aspecto de la vida. Incluso nuestra relación con Dios puede terminar pareciéndose a esa lógica. Pensamos que Dios nos amará más si somos mejores, si rezamos más, si nunca fallamos, si conseguimos una santidad impecable. Teresita rompe ese esquema. Ella desea ser santa con toda su alma. No rebaja el ideal. Lo que cambia es el camino. Muy pronto descubre que...