Hablar de Teresa de Jesús es hablar de una de las grandes maestras espirituales de la historia de la Iglesia. Su figura atraviesa los siglos con una fuerza sorprendente porque no fue solamente una mujer de oración, ni únicamente una reformadora del Carmelo, ni tampoco solo una escritora brillante. Teresa fue, sobre todo, una mujer que aprendió a recorrer el camino interior del ser humano y supo explicarlo con una cercanía y una profundidad extraordinarias. Por eso continúa siendo actual. En una sociedad marcada por el ruido, la prisa y la dispersión, Teresa sigue enseñando algo esencial: que el ser humano necesita volver a su interior para encontrarse consigo mismo, con los demás y con Dios. Su espiritualidad no nace de teorías abstractas. Nace de la experiencia. Teresa escribe desde lo vivido. Habla de las luchas interiores, de las dudas, de las contradicciones, del miedo, del cansancio y también de la alegría profunda que surge cuando una persona descubre que Dios habita dentro de ella. Quizá ahí se encuentra una de las claves de su fuerza espiritual: Teresa no...