La Diócesis de Santander se prepara para vivir una celebración de especial significado eclesial con la beatificación de Francisco González de Córdova y 79 compañeros mártires del siglo XX, que tendrá lugar el próximo sábado 7 de noviembre de 2026, a las 11:00 horas, en la Catedral de Santander.
La ceremonia estará presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, y constituirá una ocasión para recordar el testimonio de fe de quienes entregaron su vida en un contexto de persecución religiosa.
La beatificación representa para la Iglesia un reconocimiento del testimonio de estos cristianos, cuya fidelidad al Evangelio se convierte en una invitación a vivir la fe con fortaleza, esperanza y confianza en Dios.
Tres días de celebración y oración
La diócesis ha preparado un programa que comenzará el viernes 6 de noviembre, a las 20:00 horas, con una vigilia de oración en la Catedral de Santander. Será un momento de preparación espiritual para la celebración central del día siguiente.
El sábado 7 de noviembre, a las 11:00 horas, tendrá lugar la solemne misa de beatificación, presidida por el cardenal Marcello Semeraro.
Los actos concluirán el domingo 8 de noviembre, a las 12:00 horas, con una misa de acción de gracias presidida por Mons. Arturo Ros Murgadas, obispo de Santander.
Las tres celebraciones tendrán lugar en la Catedral de Santander.
La memoria de los mártires y la espiritualidad del Carmelo
Para la familia del Carmelo Descalzo, la memoria de los mártires constituye una llamada a contemplar la radicalidad del seguimiento de Jesucristo y la fuerza de una fe que permanece firme incluso en las circunstancias más difíciles.
La tradición espiritual carmelitana, profundamente marcada por la experiencia de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, recuerda que la unión con Dios encuentra su expresión más auténtica en el amor, la fidelidad y la entrega de la propia vida.
En este sentido, la próxima beatificación invita también a las comunidades carmelitanas a renovar la memoria agradecida de tantos religiosos, religiosas y laicos que han dado testimonio de su fe a lo largo de la historia.
La celebración de Santander será una oportunidad para que toda la Iglesia contemple el testimonio de estos nuevos beatos y encuentre en él un estímulo para vivir el Evangelio con autenticidad en el mundo actual.

