La ciudad de Segovia ha acogido este 1 de mayo el Día de la Familia del Carmelo, una jornada de encuentro, fraternidad y celebración que ha reunido a más de 300 personas procedentes de distintas comunidades, realidades pastorales y ámbitos vinculados al Carmelo Descalzo.
El encuentro, celebrado en el marco del Año Jubilar Sanjuanista, ha tenido como eje la comunión entre religiosos, carmelitas seglares, amigos y otras congregaciones de la familia carmelitana, en un ambiente marcado por la cercanía, la alegría compartida y el deseo de seguir caminando juntos.
Una mañana de encuentro, reflexión y camino compartido
La jornada comenzó con la bienvenida y la oración inicial junto al sepulcro de San Juan de la Cruz, signo visible del profundo arraigo espiritual que ha marcado toda la celebración.
A continuación, los grupos de Carmelo Joven ofrecieron un tiempo de motivación y reflexión, dando paso a diversos talleres y rutas sanjuanistas que permitieron a los participantes recorrer lugares significativos como la huerta del convento, la cueva y las ermitas, el camino junto al río hacia el monasterio del Parral o el entorno de la Fuencisla y la Vera Cruz.
Un tiempo vivido como experiencia de camino compartido, escucha y redescubrimiento de la figura de San Juan de la Cruz en su contexto vital.
La Eucaristía, centro de la jornada
El momento central del día fue la celebración de la Eucaristía, presidida por el Superior Provincial, P. Francisco Sánchez Oreja, quien invitó a vivir la fe desde la confianza y la esperanza pascual.
En su homilía, recordó que “la resurrección no es solo un acontecimiento extraordinario, sino la revelación de quién es Dios: un Dios fiel, que no abandona, que transforma la injusticia en salvación y la muerte en vida”, subrayando que allí donde todo parece terminar, Dios está comenzando algo nuevo.
En este sentido, animó a vivir la espiritualidad carmelitana en lo cotidiano, recordando que “Dios no habita solo en lo extraordinario, sino en la sencillez de cada día”, y poniendo en valor la vida fraterna como elemento esencial del Carmelo: “no hay auténtica espiritualidad carmelitana sin vida fraterna”.
Asimismo, destacó que el Carmelo no es solo una espiritualidad, sino una familia, una comunión viva en la que Dios sigue actuando en medio de la historia.
Comida fraterna y tarde de música y contemplación
Tras la celebración, los participantes compartieron una comida fraterna que prolongó el ambiente de encuentro y convivencia.
La jornada continuó por la tarde con un momento poético-musical a cargo del coro “A zaga de tu huella”, de la comunidad de Carmelitas Descalzos de Toledo, que ofreció un concierto con composiciones inspiradas en la espiritualidad sanjuanista, escritas por el P. Luis Miguel Sánchez, OCD. La música se convirtió así en un espacio de contemplación, en el que la palabra del místico se hizo canto y experiencia compartida.
Un signo visible de comunión
Como recuerdo de la jornada, cada participante recibió una pulsera conmemorativa con una cita de San Juan de la Cruz, así como el libro “San Juan de la Cruz, rostro humano del misterio”, escrito por el P. Emilio José Martínez con motivo de los centenarios sanjuanistas.
Desde la organización se ha querido agradecer de manera especial la participación de todas las personas asistentes, así como la implicación de las distintas comunidades y grupos que han hecho posible este encuentro.
Un agradecimiento particular a la comunidad de Segovia por su acogida fraterna, su cercanía y por haber hecho sentir a todos los participantes como en casa.
Igualmente, se ha valorado la presencia de otras congregaciones de la familia del Carmelo, signo de la comunión y riqueza compartida de este carisma.
La jornada ha concluido con un ambiente de gratitud y esperanza, reafirmando el deseo de seguir construyendo juntos una familia carmelitana viva, abierta y en camino.

