El Hno. Antonio Vázquez Martínez, OCD, ha fallecido después de una larga trayectoria de vida religiosa en el Carmelo Descalzo. La Provincia Ibérica se une en estos momentos a la oración de sus familiares, de sus hermanos de comunidad y de todas las personas que compartieron con él diferentes etapas de su vida.
Antonio nació en Jaén el 16 de abril de 1958, hijo de Bienvenido y Luisa. En el Carmelo recibió el nombre religioso de Antonio de Jesús Abandonado.
Su camino como carmelita descalzo comenzó en Úbeda, donde ingresó en el postulantado el 26 de junio de 1980 y tomó el hábito el 1 de octubre de ese mismo año. El 26 de septiembre de 1981 realizó su profesión simple y, después de varios años de formación y discernimiento, emitió su profesión solemne el 17 de mayo de 1986.
Desde entonces, su vida quedó vinculada al Carmelo y a las diferentes comunidades a las que fue enviado. La documentación conservada recoge su presencia en Úbeda, Cádiz, Buenos Aires (Argentina) y Córdoba, en la comunidad de San Cayetano, entre otros destinos.
En los últimos años continuó viviendo su vocación y su servicio en diferentes casas de la Provincia. Desde el otoño de 2020 perteneció a la comunidad de Granada y, tras el Capítulo Provincial de 2023, fue destinado a Medina del Campo. En enero de 2025 pasó a la comunidad de Valladolid y, después del Capítulo Provincial celebrado en abril de 2026, fue trasladado a Segovia. Finalmente, en junio de este mismo año se incorporó a la comunidad de San José de Burgos, que ha sido su última conventualidad.
Más de cuatro décadas después de aquellos primeros pasos en Úbeda, su fallecimiento es ocasión para recordar y agradecer una vida sostenida en la vocación carmelitana, compartida con numerosos hermanos y comunidades y marcada por la pertenencia a una familia religiosa que fue su casa durante buena parte de su existencia.
La Provincia Ibérica de Santa Teresa de Jesús encomienda al Hno. Antonio a la misericordia de Dios y da gracias por su vida y su vocación, al tiempo que acompaña con su oración a sus familiares, a la comunidad de Burgos y a cuantos tuvieron la oportunidad de compartir con él el camino.
Con la esperanza cristiana en la Resurrección, confiamos su vida al Señor y pedimos que Santa Teresa de Jesús y la Virgen del Carmen lo acompañen al encuentro definitivo con Dios.
Descanse en paz.

