El Provincial preside en Ávila las vísperas solemnes de Santa Teresa de Jesús y llama a redescubrir la profundidad de la vida

14 oct. 2026 | Actualitat

La Basílica de Santa Teresa de Jesús de Ávila ha acogido en la tarde de este miércoles, 14 de octubre, la celebración de las vísperas solemnes de Santa Teresa de Jesús, en la antesala de la fiesta de la madre y fundadora del Carmelo Descalzo.

La celebración estuvo presidida por el P. Francisco Sánchez Oreja, OCD, Superior Provincial de la Provincia Ibérica de Santa Teresa de Jesús, quien dedicó su homilía a profundizar en la experiencia humana y espiritual de la Santa, precisamente en el lugar donde comenzó su vida.

«Celebrar a Teresa de Jesús en esta basílica, levantada sobre la casa donde nació, tiene algo de profundamente humano y de profundamente espiritual», señaló el Provincial al comienzo de su reflexión.

Recordó que en aquel lugar nació Teresa de Ahumada, una niña de Ávila cuya existencia, transformada por la gracia, terminaría abriendo nuevos caminos para la Iglesia y para el Carmelo.

«Teresa no nació siendo santa Teresa»

Uno de los mensajes centrales de la homilía fue la invitación a descubrir la humanidad de Teresa, alejándola de una imagen idealizada que pudiera hacerla parecer distante de las dificultades de la vida cotidiana.

«Teresa no nació siendo santa Teresa. No nació con todas las respuestas, ni con el corazón ya enteramente unificado, ni con el camino despejado ante sus pies», afirmó el P. Francisco Sánchez Oreja.

El Provincial recordó que Teresa llegó a ser quien fue recorriendo una historia marcada por búsquedas, luchas, contradicciones y descubrimientos. Precisamente esa humanidad, explicó, permite reconocer en ella a una mujer cercana a las inquietudes de nuestro tiempo.

«Teresa no nos habla desde una humanidad ideal, sino desde una humanidad que tuvo que dejarse trabajar por Dios», subrayó.

A partir de esta reflexión, planteó una pregunta que atraviesa toda la experiencia espiritual teresiana: «¿Qué hacemos con la vida que hemos recibido? ¿La vivimos verdaderamente o nos limitamos a ir pasando por ella?».

Recuperar el centro de nuestra vida

En su homilía, el Superior Provincial se detuvo también en algunas de las dificultades que caracterizan la sociedad contemporánea: la prisa, la acumulación de responsabilidades, la necesidad de responder constantemente a las expectativas y la dificultad para encontrar espacios de silencio y escucha.

Advirtió del riesgo de llenar los días de ocupaciones y, sin embargo, perder de vista las preguntas fundamentales sobre el sentido de la existencia.

«El problema no es tener muchas cosas que hacer. El problema comienza cuando ya no encontramos un lugar desde el que vivirlas, cuando las ocupaciones terminan ocupándolo todo y el corazón se queda sin espacio», expresó.

Frente a esta realidad, presentó la experiencia de Santa Teresa como una invitación a recuperar la interioridad y a regresar a ese espacio profundo donde la vida encuentra su verdadero centro.

Una interioridad que, según explicó, no significa apartarse de las responsabilidades ni desentenderse de las personas, sino aprender a vivir desde una libertad más profunda.

«Porque el camino de Teresa no fue una huida de la vida, sino el descubrimiento progresivo de su verdadera profundidad», recordó.

Una invitación a vivir con autenticidad

La celebración de las vísperas solemnes ha permitido a la comunidad carmelitana y a los fieles preparar espiritualmente la solemnidad del 15 de octubre, una fecha especialmente significativa para Ávila y para toda la familia del Carmelo.

Desde la casa natal de Santa Teresa, la reflexión del Provincial ha querido presentar su legado como una propuesta plenamente actual: aprender a detenerse, reconocer la propia humanidad y dejar que el encuentro con Dios transforme la manera de vivir.

La jornada ha abierto así las celebraciones centrales de la solemnidad de Santa Teresa de Jesús, recordando que su experiencia espiritual continúa ofreciendo respuestas a las búsquedas y preguntas del ser humano de hoy.