El Provincial en Alba de Tormes: «La Transverberación no fue un espectáculo místico, fue una transformación interior»

25 ag. 2026 | Actualitat

La Basílica de la Anunciación de Nuestra Señora del Carmen de Alba de Tormes, junto al sepulcro de Santa Teresa de Jesús, ha acogido este martes, 25 de agosto, la Eucaristía presidida por el P. Francisco Sánchez Oreja, OCD, superior provincial de la Provincia Ibérica de Santa Teresa de Jesús, dentro del triduo dedicado a la Transverberación del Corazón de Santa Teresa.

El Provincial ha comenzado su homilía evocando el significado que tienen estos días para Alba de Tormes, cuando la imagen de Santa Teresa sale de la clausura para encontrarse con su pueblo. Un gesto que, según ha señalado, recuerda que «la santidad nunca permanece encerrada, sino que siempre se convierte en luz para los demás».

Sin embargo, ha advertido de que la propia Teresa no permitiría que la mirada se detuviera únicamente en ella. Su vida y su experiencia espiritual conducen siempre hacia Cristo: «Poned los ojos en Cristo».

De la devoción a la transformación

Partiendo del Evangelio, el P. Francisco Sánchez Oreja ha reflexionado sobre el peligro de vivir una religiosidad preocupada por los signos externos pero incapaz de transformar verdaderamente la existencia.

«Podemos llenar nuestras iglesias y mantener vacío el corazón. Podemos participar en una hermosa procesión y, sin embargo, no dejar que Dios transforme nuestra vida», ha afirmado.

Los signos, las imágenes, las procesiones, los cantos y las tradiciones forman parte de la belleza de la fe cristiana, pero solo encuentran su verdadero sentido cuando nacen de un corazón convertido.

Desde esta perspectiva ha presentado la experiencia de la Transverberación narrada por Teresa en el Libro de la Vida. Más allá de la representación del ángel y del dardo que ha inspirado durante siglos a pintores y escultores, el Provincial ha situado el centro en aquello que Teresa trataba de expresar: la fuerza transformadora del amor de Dios.

«La Transverberación no fue un espectáculo místico. Fue una transformación interior. Fue el momento en que el amor de Cristo alcanzó hasta lo más profundo de su persona», ha explicado.

«El Evangelio comienza por el corazón»

Esta experiencia teresiana continúa siendo una llamada para nuestro tiempo. Frente al deseo de transformar estructuras, organizaciones o incluso la propia sociedad, el Provincial ha recordado que el Evangelio comienza por un lugar mucho más profundo.

«No habrá familias renovadas sin corazones renovados. Ni comunidades vivas sin corazones renovados. No habrá Iglesia misionera sin corazones enamorados de Cristo».

En este contexto ha recordado una de las grandes enseñanzas de Santa Teresa: «No está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho». Una afirmación especialmente actual en una sociedad caracterizada por la abundancia de información, opiniones y conocimientos.

«El conocimiento informa. Pero sólo el amor transforma», ha señalado.

Una existencia entregada

El Provincial ha relacionado también la experiencia de Teresa con las palabras de san Pablo a los cristianos de Tesalónica: «Os queríamos tanto que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestra propia vida».

Quien ha sido verdaderamente alcanzado por Cristo, ha explicado, termina haciendo de su propia vida una entrega. Así ocurrió con Teresa, cuya experiencia de Dios se convirtió en libertad para fundar, sufrir, obedecer, perdonar y gastar su vida por la Iglesia.

Por eso, ha señalado, la verdadera Transverberación puede resumirse en los propios versos teresianos: «Ya toda me entregué y di… que es mi Amado para mí y yo soy para mi Amado».

Un mensaje para las Carmelitas y para Alba

El P. Francisco Sánchez Oreja ha dirigido también unas palabras especialmente afectuosas a las Carmelitas Descalzas de Alba de Tormes, a quienes ha definido como «las primeras herederas de este tesoro espiritual».

«No olvidéis nunca que vuestro monasterio es un corazón que late en medio de la Iglesia», les ha dicho, destacando el valor de su silencio, oración, sacrificio y fidelidad en medio de una sociedad marcada por el ruido y la productividad.

También se ha dirigido expresamente a los albenses y peregrinos que durante estos días veneran la imagen y las reliquias de Santa Teresa. La verdadera manera de honrarla, ha afirmado, exige ir más allá de la emoción y permitir que Cristo toque realmente la propia vida.

«La mejor manera de honrar a Teresa no es admirarla. Es imitarla».

Una familia reconciliada, una persona que vuelve al sacramento de la reconciliación, alguien que aprende nuevamente a rezar o un cristiano que redescubre la Eucaristía son, según ha expresado, algunas de las mejores ofrendas que pueden hacerse a la Santa.

El Provincial ha resumido finalmente el camino teresiano en tres invitaciones: «Mirar a Cristo. Amar a Cristo. Servir a Cristo», deseando que las celebraciones de estos días permitan regresar a casa «con un corazón un poco más limpio, un poco más libre y un poco más enamorado de Jesucristo».