En el marco de su visita apostólica a España, el Papa León XIV ha querido poner la mirada en dos de las grandes figuras de la espiritualidad cristiana: Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, fundadores de la Reforma del Carmelo Descalzo y referentes universales de la experiencia mística.
Durante una de sus intervenciones, el Santo Padre recordó cómo ambos santos españoles continúan iluminando la vida de la Iglesia y la búsqueda espiritual de innumerables personas en todo el mundo.
«Quisiera referirme a dos figuras de este país que desde hace cinco siglos nutren la vida de la Iglesia y la búsqueda espiritual de muchos, incluso más allá de sus fronteras visibles. Se trata de Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, que se hicieron amigos en la pasión por el misterio divino», afirmó.
El Papa subrayó especialmente la dimensión profundamente humana y encarnada de la espiritualidad teresiana y sanjuanista, alejada de cualquier evasión de la realidad. «La suya es una mística con los ojos abiertos, es decir, no ajena a la historia, sino que, por el contrario, lleva a la raíz de las cuestiones, al corazón de la realidad», señaló.
En referencia al Año Jubilar que la familia carmelitana está celebrando con motivo del III Centenario de la Canonización y el I Centenario del Doctorado de San Juan de la Cruz, León XIV evocó uno de los temas centrales de la obra del santo de Fontiveros: la noche.
«En particular, al interpretar las transformaciones y soportar las tensiones que hacen tan oscura nuestra época, nos ayuda el tema de la noche tan querido por San Juan de la Cruz, cuyo año jubilar estamos celebrando. En su sed de luz, paradójicamente aprendió a apreciar la oscuridad».
El Pontífice recordó que para San Juan de la Cruz la noche no es únicamente símbolo de dificultad o sufrimiento, sino también un camino de purificación y apertura a Dios. «Noche dichosa», citó el Papa, «como el tiempo en que el alma se libera de lo que presumía de conocer y poseer».
Las palabras del Santo Padre constituyen un reconocimiento al legado espiritual de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, cuya enseñanza continúa ofreciendo claves para afrontar los desafíos del mundo contemporáneo desde la fe, la esperanza y la confianza en Dios.
Para la familia carmelitana, esta referencia adquiere un significado especial al producirse durante el Año Jubilar Sanjuanista, que está permitiendo redescubrir la riqueza espiritual y la permanente actualidad del Doctor Místico en la vida de la Iglesia.

