El P. Francisco Sánchez Oreja preside la Eucaristía en memoria de la beata María Sagrario de San Luis Gonzaga

16 ag. 2026 | Actualitat

La comunidad de Carmelitas Descalzas de General Aranaz, en Madrid, ha celebrado este domingo, 16 de agosto, la Eucaristía en memoria de la beata María Sagrario de San Luis Gonzaga, carmelita descalza y mártir, presidida por el P. Francisco Sánchez Oreja, OCD, superior provincial de la Provincia Ibérica de Santa Teresa de Jesús.

La celebración ha permitido recordar la figura de Elvira Moragas Cantarero, nombre de nacimiento de la beata, y acercarse especialmente al sentido de una vida que pasó de su vocación profesional como farmacéutica a la entrega completa a Dios en el Carmelo Descalzo.

Durante la homilía, el Provincial ha querido comenzar agradeciendo expresamente la vocación de las Carmelitas Descalzas y el valor de su vida contemplativa para toda la Iglesia. «Gracias por vuestra vida, sois motor de nuestra pastoral y de la vida apostólica de la Iglesia», ha señalado.

El P. Francisco Sánchez Oreja ha centrado su reflexión en el verdadero significado del martirio, recordando que no puede comprenderse únicamente desde el momento final de la muerte. La entrega de María Sagrario comenzó mucho antes, en la decisión cotidiana de poner toda su existencia en manos de Cristo.

«El disparo que acabó con su vida no fue el comienzo de su entrega; fue únicamente su última palabra», ha afirmado el Provincial, subrayando que el martirio se prepara durante años «en el silencio, en la fidelidad escondida, en la oración perseverante, en la obediencia humilde, en las pequeñas renuncias que nadie ve».

En este sentido, ha presentado el Carmelo como escuela de entrega, donde la oración y la contemplación permiten aprender cada día el lenguaje del Evangelio. Una experiencia que no aleja de las necesidades del mundo, sino que hace posible amarlo desde la mirada de Cristo.

La celebración ha contado también con la presencia de farmacéuticos, profesión que ejerció la beata antes de ingresar en el Carmelo y de la que es patrona. A ellos se ha dirigido también el Provincial, recordando la importancia de no perder nunca de vista a la persona que existe detrás de cada enfermedad, tratamiento o receta.

La vida de María Sagrario, ha señalado, continúa interpelando también a los cristianos de nuestro tiempo. Aunque probablemente no estén llamados al martirio de sangre, sí existe un «martirio cotidiano de la coherencia», que exige valentía para perdonar, permanecer fieles, decir la verdad, defender la dignidad humana y mantener viva la fe.

«Los mártires no nos enseñan a morir. Nos enseñan a vivir», ha afirmado el P. Francisco Sánchez Oreja, recordando que la fortaleza de María Sagrario no procedió únicamente de sus cualidades humanas, sino de «la obra que Dios realiza en un corazón completamente disponible».

La Eucaristía ha concluido pidiendo la intercesión de la beata María Sagrario por la Orden del Carmelo Descalzo, por la comunidad de Carmelitas Descalzas que custodia su memoria, por los farmacéuticos y por toda la Iglesia, especialmente por la Iglesia de Madrid.