El Monasterio de la Encarnación de Ávila conmemora la toma de hábito de Santa Teresa de Jesús

3 nov. 2026 | Actualitat

El Monasterio de la Encarnación de Ávila ha acogido este martes, 3 de noviembre, una Eucaristía solemne para conmemorar la toma de hábito de Santa Teresa de Jesús, uno de los acontecimientos fundamentales de su itinerario espiritual y vocacional.

La celebración, que ha tenido lugar a las 18:00 horas, ha estado presidida por el P. David Jiménez Herrero, carmelita descalzo, y ha permitido recordar el paso decisivo que dio Teresa de Ahumada al abrazar la vida religiosa en el monasterio abulense.

El 3 de noviembre de 1536, Teresa recibió el hábito carmelitano en la Encarnación, iniciando una etapa que marcaría profundamente su relación con Dios y su comprensión de la vida consagrada. Años más tarde, aquella experiencia se convertiría en uno de los fundamentos de su camino de renovación espiritual y de la reforma del Carmelo.

La propia Santa Teresa evocaría este momento en el Libro de la Vida con unas palabras que expresan la importancia que tuvo para ella aquella decisión:

«En tomando el hábito, luego me dio el Señor a entender cómo favorece a los que se hacen fuerza para servirle» (Vida, 4, 2).

La expresión teresiana refleja una de las convicciones que acompañaron toda su existencia: la fidelidad a la llamada de Dios exige determinación, pero también permite descubrir la fuerza de su gracia y la alegría de una vida entregada.

La conmemoración de este aniversario en el propio Monasterio de la Encarnación adquiere un significado especial. Entre sus muros, Teresa vivió buena parte de su experiencia religiosa, profundizó en la oración y recorrió un proceso de transformación interior que la llevaría, años después, a emprender la fundación de San José y la renovación del Carmelo.

La Encarnación continúa siendo un lugar privilegiado para acercarse a la humanidad y a la experiencia espiritual de Santa Teresa, recordando que su camino de santidad no fue ajeno a las dificultades, las dudas y las búsquedas, sino que se fue construyendo mediante una respuesta perseverante al amor de Dios.

La celebración se ha desarrollado, además, en el contexto del Año Jubilar Sanjuanista, que recuerda los centenarios de San Juan de la Cruz, estrechamente unido a Santa Teresa en la historia y la espiritualidad del Carmelo Descalzo.

La Eucaristía de este 3 de noviembre ha sido, así, una oportunidad para agradecer la vocación de Santa Teresa de Jesús y renovar la invitación a vivir con confianza, libertad y determinación la llamada que Dios dirige a cada persona.

Casi cinco siglos después, aquel gesto de una joven Teresa que decidió vestir el hábito carmelitano continúa recordando que las grandes transformaciones espirituales comienzan, muchas veces, con una respuesta personal y valiente a la llamada de Dios.