Recordando al P. José Luis Pardo

25 febr. 2020 | Sense categoria

Nació  el 8 de marzo del 1925, en Zaragoza.  Prudencio, un rapsoda de la tierra, cantó a los “innumerables mártires”, recordados en la “memoria” que se conserva en la cripta de santa Engracia, convirtiendo a la ciudad a la vez en “inmortal y martirial”.

Sus padres: Joaquín y Ana tuvieron doce  hijos.  El Primogénito el P. José Luis. El Carmelo estaba presente en su familia, ya que una tía del P. José Luis ingresó en el convento de las Madres Carmelitas de Zaragoza. Tres de sus hermanas entraron en el Carmelo de Sta. Teresa , siguiendo la huella de su tía.

José Luis sintió la llamada del Señor y pidió su ingreso en el noviciado del Desierto de las Palmas a los 26 años. En aquel tiempo era una vocación tardía. Profesó en el Desierto de las Palmas el 10 de noviembre del 1953. Después de cursar dos años de filosofía en Valencia fue destinado al Colegio Internacional de Roma.     Estudiante de Teología en Roma y participando en uno de los teatros que se hacían en el Teresianum, adquirió un sobrenombre, “il Síndaco”, que le hizo universal. Profesores y alumnos de aquellos tiempos lo recordaban y, lo recuerdan los que viven todavía, como un  personaje histórico. Ah!!! y la puntualidad fue otro de sus hitos singulares. Cuentan que, entrando en la Capilla-Coro del Teresianum, levantaba el brazo izquierdo indicando con el derecho, los segundos que faltaban para ser la hora justa y empezar el Oficio Divino.

Al incorporarse a la provincia en 1960 el P. Provincial Juan Saera le nombró secretario del provincial. Al poco tiempo como hacía falta un superior para Benicasim  con la encomienda de la finca y la fábrica de Licor  en el 1961.  Llegó a la Fábrica de Licor Carmelitano, con la responsabilidad a la vez, de la Masía “El Carmelo”, un gran terruño de viñedo, particularmente de moscatel, almendros y algarrobos, que cambió, andando el tiempo, en plantación de naranjos. Los tiempos exigían una competencia especializada tanto en la fábrica como en la finca y oportunamente se consideró por parte del gobierno provincial de la antigua Aragón- Valencia  vender la fábrica a una empresa y alquilar la finca. El tiempo acabó con la responsabilidad de la finca y de la fábrica de licores y la obediencia le destinó a Ibiza, en 1996 la isla blanca de las Baleares, donde permaneció unos 20 años, como conventual colaboraba en nuestra  parroquia  de san Telmo, patrón de los marineros, cultivó su otra gran pasión por las lecturas: Tanto de información, como de literatura, historia y espiritualidad.  Era muy de casa y de su habitación. Una ventana era el mirador al puerto y alzando la vista al horizonte del mar.

espués del capítulo extraordinario que inauguró la nueva provincia Ibérica con la unión de las cinco provincias: de Andalucía, Burgos, Castilla, Aragón-Valencia y Cataluña se le nombró conventual de Benicasim 2016. Durante su estancia en Benicasim  se distinguió por su puntualidad sobre todo en las horas de oración y del rezo de la liturgia. En invierno se encargaba de encender la calefacción para que la capilla estuviera en la temperatura adecuada  y en verano ponía el aire acondicionado. Era  amante de la celda y su ocupación además del cumplimiento de  horario comunitario empleaba el tiempo en lecturas, como lo hacía en Ibiza.

Cada dos semanas acompañado por el P. Juan Vich acudía a la biblioteca municipal para sacar unos libros que previamente había seleccionado.  En opinión de la secretaria de la biblioteca era el lector más asiduo de Benicasim. Con sus 94 años se mantenía con la mente lúcida y con autonomía. Pero los últimos meses se encontró indispuesto lo acompañamos al hospital General de Castellón le hicieron pruebas pero consideraron que por su edad era mejor que volviera a  casa. El último mes se sentía muy débil y pidió la santa unción diciéndonos que pronto moriría. A pesar de nuestros ánimos persistía en su convicción de que su vida se terminaba.

En la madrugada del 28 de enero, a los 94 años y 66 de Profesión,  El Señor lo llamó: “pasa al Banquete de tu Señor”.  El día siguiente celebramos su entierro en el Desierto de las Palmas. Presidió la celebración el P. Gabriel Castro vicario provincial. Le acompañamos los religiosos de Benicasim, Desierto y Valencia. Sus hermanas religiosas de nuestro convento de Sta. Teresa de Zaragoza lo acompañaban espiritualmente y también sus hermanos que por la edad no pudieron asistir.  Su familia estaba representada por un sobrino  que vive en Valencia. Descanse en paz.