“No se enciende la lámpara para ponerla bajo el celemín…”

19 abr. 2021 | Sense categoria

Ha llegado un día grande para nosotras, largamente esperado: el de ver cumplido el sueño de que la Autobiografía de nuestra Venerable Madre María Antonia sea publicada -en su primera Edición-, y entregada al público como un mimado tesoro encerrado durante siglos en nuestro monasterio. Las tentativas de este proyecto se remontan al momento mismo en que las hijas de la Venerable Madre tuvieron conocimiento de su existencia. El P. José de Jesús María, su confidente y confesor, había sido el destinatario último de estos escritos, que custodió celosamente hasta el fallecimiento de la Madre. Apenas transcurrido un mes (Carta a la Comunidad, 25 de abril de 1760), se determinó a mostrar a las religiosas el "se­creto" de estos papeles, escritos por obediencia, del que las monjas lo ignoraban todo …

Inmediatamente, se pone de manifiesto en la comunidad la veneración y admiración que ya reinaba hacia la figura de su Fundadora. Admiración que crece de punto al poder conocer de su propia pluma ese “secreto de su alma", los beneficios y el arrollador cúmulo de gracias místicas con que Dios la ha bendecido a través de tantos lances y vivencias inauditas.

Desde ese mismo instante en que la comunidad es cono­cedora de estos Manuscritos Autobiográficos, nace un común deseo de verlos editados, a fin de que no se prive a nadie de tan abundosa riqueza espiritual. No sólo ellas: cantidad de personas que la han tratado, que han gozado de su intimidad y amistad, que la han ayudado, e íncluso las que han descon­fiado de ella, al descubrirse el velo de su grandeza, comparten este mismo anhelo que sus hijas.

Nosotras, a nuestra vez, entendemos esta publicación más como un regalo espiritual hacia los hombres que como un "deber" de índole literario o intelectual. Esto último -su ge­nialidad como escritora mística y su evidente talento magiste­rial- se trasluce y se impone al lector nada más adentrarse en su relato. Pero el verdadero sentimiento que nos anima es el de "no guardar la lámpara bajo el celemín", ni tampoco retener ávidamente en el reducido espacio de nuestro conocimiento algo que Dios ha inspirado con un fin más universal.

No obstante todo -y la misma suerte ha corrido el intento de proseguir su inicial Causa de Canonización-, la comuni­dad, por innumerables dificultades y fatalidades de la vida, ha visto relegado su noble interés durante siglos, obligada a calmar su impaciencia, aguardando la hora de Dios.

Esa hora tiene un nombre: hoy. ¿Qué misterio puede en­cerrarse en esta disposición divina? Nunca lo sabremos, pero nuestra visión de fe nos asegura que sin duda es el mejor mo­mento, momento ideal -escogido y querido misteriosamente por Dios-que dará frutos y despertará deseos de adhesión a Jesús, de amor a la Reina del Carmelo y de ilusión por una auténtica vida de santidad.

Auguramos a todos los que junto con nosotras habéis ansiado tanto poder ver impresas estas numerosas páginas, una invasión de gracia y una pregustación de lo que Dios nos reserva a todos -como lo ha hecho con la Venerable Madre María Antonia de Jesús-, cuando hayamos recorrido Sus ca­minos, y Su obra de Amor nos haya preparado a comparecer ante Él. "santos e irreprensibles", “hijos de Dios sin tacha".  

Carmelitas Descalzas de Santiago de Compostela