Sacerdote de Cristo, te preocupas,
por mil cosas te inquietas sin razón,
y una sola tan sólo es necesaria:
es el tiempo exclusivo para Dios.
A los pies del Maestro estar postrado,
meditar su Palabra en tu interior,
invocar al Espíritu Divino
transformándote en Cristo con Su Amor.
¡Que su Amor indiviso te posea
para dar testimonio con valor!
¡Que su Espíritu Santo te encadene
Y te impulse a ser fiel a tu misión!
Sacerdote, sé lo que eres:
Sólo Cristo y nada más,
nada más ni nada menos:
¡Ten su misma identidad!
Feliz día, lleno de agradecimiento y oración.
Desde nuestra clausura voluntaria llegue nuestro cariño y oración.
Desde nuestra clausura voluntaria llegue nuestro cariño y oración.
