No son metáforas, son realidades que podemos daros a conocer desde Batuecas. El pasado 7 de junio, tres moradores carmelitas del Desierto de Batuecas, Everton, Pablo y Francisco, se aventuraron a subir desde el Valle de las Batuecas (580 mts aproximados de altitud) a la Peña de Francia, uno de los picos de la Sierra de Francia (1800 mts de altitud). Un trayecto de seis horas, que comienza con una dura subida hasta ponerse la cumbre de la cadena de valles y montañas, sólo desde allí es posible rebasar los valles de los ríos que nacen al pie de los canchales que se cruzan en su cumbre. Una bella experiencia para llegar a los pies de la Virgen en su santuario de la Peña de Francia, un hermoso día de retiro espiritual.
Los días 8, 9 y 10 de junio, el desierto vivió también una experiencia singular, el grupo de niños que regularmente se reúnen los viernes en nuestra casa de Arturo Soria para orar se acercaron con sus padres a pasar el fin de semana en Batuecas. Una experiencia muy rica, que les llevó desde conocer mejor como elaboran las abejas la miel, a subir a la Cruz que se encarama sobre una roca en lo más alto del Desierto, a vivir un momento hermoso de oración en silencio, y completar su conocimiento de nuestra vida haciendo una comida en silencio con los religiosos y huéspedes. Sin por ello dejar de ser niños y gozar jugando juntos, sin televisión, ni móviles ni otros medios que tanto mediatizan a los niños de hoy, si se dejan llevar de ellos. Como botón de muestra de lo que vivieron transcribo el texto que una de las madres me mandó en un mensaje de whatsapp, Era la más pequeña de grupo, aún no ha hecho la primera comunión: “Cenando hoy Giulia (su padre es italiano) me dice: “mamá desde Batuecas he cambiado porque me he dado cuenta que es un sitio lleno de amor y de Dios”.
En el sábado, 9 de junio, nuestro Desierto se alegró de poder recebir a un grupo de estudiantes de la Universidad de la Mística (CITES) que pudieron visitar y saborear este lugar único en nuestra Orden para apoyar la dimensión contemplativa.
