Hemos podido vivir a lo largo de este año las distintas solemnidades litúrgicas con todo su esplendor, y nada os hemos hecho saber, pero queremos en esta ocasión haceros partícipes de lo especial de esta fiesta del “Corpus” entre nosotros, no sólo por su esplendor litúrgico, que no ha faltado, sino por algunos detalles que os queremos compartir.
Decidimos arreglar la entrada de la iglesia, era algo que urgía, y no era obra de especial envergadura. Con este motivo aprovechamos que los obreros estaban en casa, pues habían decidido dar fin con la pizarra al camino que nos une con “La Casona”, y de acuerdo con el constructor, Julián Domínguez Salicio, gran amigo de la casa, proyectamos preparar esta entrada, a la que ya nosotros habíamos hecho algunos pequeños arreglos quitando lo que estaba deteriorado. Puestos a la obra, y con la intención de terminar para que pudiera pasar sobre el firme recién colocado el “Santísimo”, el trabajo se hizo con ilusión y sacrificio, pues eran días de lluvia y más de un chaparrón les cayó encima. La obra es una joya artesanal, no se trata sólo de colocar unas pizarras, sino combinar su colores, hacer sus distintas figuras y convertir el camino hasta la iglesia, pasando por la fuente de Santa Teresa en una hermosa evocación de las moradas, sólo una buena imagen, o verla al natural puede dar la verdadera impresión de lo que se ha llevado a cabo. Sólo su tesón hizo posible lo que no se veía tan fácil, y no sólo se quedaron en eso, ayer sábado uno de ellos vino con su desbrozadora para preparar el camino hasta la ermita del Santísimo Sacramento, porque ésta es la otra novedad de la que queremos haceros partícipes, sin dejar de recordar también que el suelo de la iglesia estaba decorada con una alfombra floral comparable con cualquiera de las más bellas que se hacen en España, obra del P. Everton. La comunidad, sin tener en memoria tradición alguna más reciente, decidió haciendo memoria del pasado que la ermita del Santísimo, lugar que los ermitaños dedicaron a la adoración eucarística, fuera el lugar a donde llevar en procesión este día y que en ella estuviera expuesto hasta la hora de vísperas en que volveríamos a traerle en procesión hasta la iglesia.
Así se ha hecho, y damos gracias a Dios por ello.
