El Sermón de la montaña o de las Bienaventuranzas también es la primera proclamación de la nueva Ley, la Ley de Cristo. Jesús también habló, y claramente aunque en su estilo, de este tema que es esencial. En primer lugar, afirma claramente que no ha venido a hacer derogaciones, a dar por terminado el modo de relación vigente hasta Él entre Dios y los hombres, la antigua alianza, la Ley de Moisés, que era la base vital y legal del judaísmo. Pero la antigua alianza era mucho más, pues también incluía a los Profetas, desarrollo y aplicación de esa misma Ley y alianza de acuerdo a las vicisitudes de la historia del pueblo elegido. Jesús no ha venido a darlos por terminados o a desactivarlos, especialmente en sus aspectos más incómodos a nuestra mentalidad, sino, dice, ha venido darles plenitud, a cumplirlos y hacerlos cumplir, a llevarnos con ellos a la que es su meta, como dice la misma Ley: "sed santos como yo soy santo" (Lv 19,1). Esto está en la misma línea que las Bienaventuranzas que anuncian la irrupción de Dios mismo en la vida y la historia de los hombres de un...