COMUNIDADES
STA. CRUZ TENERIFE
Diócesis y Provincia de Tenerife. Comunidad Autónoma de las Islas Canarias.
Santo Domingo de Guzmán
06 de diciembre de 1947
Avda. Tres de Mayo, 38, 38005, Tenerife, Santa Cruz de Tenerife
922 22 13 14
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- Parroquias
- Iglesia de Culto
BREVE HISTORIA
Diócesis y Provincia de Tenerife. Comunidad Autónoma de las Islas Canarias. El lugar de su emplazamiento fue al lado de la iglesia de Santo Domingo, en la Barriada de la Victoria, pues venían para hacerse cargo de esa parroquia según contrato previo entre el Sr. Obispo, Domingo Pérez Cáceres y los Superiores Carmelitas, firmado en La Laguna el 6 de diciembre de 1947. El 20 de marzo de 1948, el Sr. Obispo nombraba párroco de Santo Domingo al P. Víctor García quien tomaba posesión de su cargo al día siguiente, Domingo de Ramos.
Cuando llegaron los Carmelitas, a primeros de 1948, la casita que tenían al lado de la iglesia, con apenas dos habitaciones: la cocina-comedor y un pequeño salón, no tenía las condiciones para una vida de Comunidad. Se imponía construir una casa o convento, transformando a fondo lo que habían encontrado. Esta tarea se concluyó el 19 de marzo de 1955, con la bendición e inauguración de la nueva casa adosada a la iglesia.
Los Carmelitas en 1948 no sólo se hicieron cargo de la parroquia de Santo Domingo. Habían contraído con el Obispado el compromiso de atender pastoralmente y por tres años, la parroquia de Valverde en la isla de El Hierro.
EN PORTADA
ALEGRÍA Y ESPERANZA CAMINANDO CON SAN JUAN DE LA CRUZ
Del 6 al 12 de abril de este año 2026, un pequeño grupo de internos del Centro Penitenciario de Jaén, acompañados por el Monitor de deportes, del Coordinador de la UTE (Unidad Terapéutica y Educativa del Centro Penitenciario de Jaén) y la Coordinadora del Departamento de Trabajo Social, han recorrido la Sierra de Segura, entre Beas y Caravaca, realizando el Camino de San Juan de la Cruz, un camino hacia el interior, en la compañía del santo, tan místico como compañero, tan santo como cercano. Su experiencia y oración se han dejado ver en el esfuerzo que exige esta travesía de montaña, en el recuerdo de su pensamiento y obra literaria, pero, también, en la belleza y la potencia de hermosos amaneceres, el silencio o la conversación sencilla, el merecido descanso y la cálida acogida de otros caminantes o lugareños. Amaneceres que llenan de gozo y esperanza cada día por llegar, y borran, con amor, el error y el sufrimiento; atardeceres que preludian el abrazo del buen Dios en medio de la noche y donde haga falta: así nos lo recuerda san Juan de la Cruz en su obra Llama...

