En el marco de los actos conmemorativos del III Centenario de la Canonización y el I Centenario del Doctorado de San Juan de la Cruz, el Monasterio de San José de las Carmelitas Descalzas acogió esta tarde la conferencia titulada “La alegría en la mística de San Juan de la Cruz”, impartida por el Padre Miguel Ángel González, OCD.
El acto, celebrado en la iglesia del monasterio, reunió a fieles, estudiosos y vecinos interesados en profundizar en la dimensión espiritual y humana del gran místico carmelita descalzo. La conferencia ofreció una reflexión accesible pero profunda sobre uno de los aspectos más sugerentes de su pensamiento: la paradoja de la alegría en medio del sufrimiento.
El ponente comenzó trazando una breve semblanza biográfica de San Juan de la Cruz (1542–1591), subrayando las dificultades de su vida y cómo, lejos de sumirlo en la tristeza, estas circunstancias fueron el terreno donde floreció una profunda alegría interior. “¿Qué fuerza sostiene la serenidad del santo en la noche oscura?”, planteó el conferenciante, invitando a los asistentes a descubrir en el amor la clave de esta experiencia espiritual.
A lo largo de la intervención, se destacaron episodios cotidianos del santo que revelan su carácter alegre: su trato cercano con los frailes, su creatividad con los novicios o su capacidad para consolar a los enfermos. Estos rasgos, lejos de ser anecdóticos, reflejan —según se explicó— una alegría arraigada en la unión con Dios, incluso en medio de pruebas extremas como su encarcelamiento en 1578.
El núcleo de la conferencia se centró en los escritos de San Juan de la Cruz, donde distingue entre la “alegría vana” y la verdadera “alegría del espíritu”. Esta última, fruto de la comunión con Dios, desborda el alma y se traduce en una vida interior vivida “como de fiesta”, en palabras del propio santo . El conferenciante subrayó que esta experiencia no elimina el dolor humano, pero lo transforma desde dentro.
Asimismo, se abordó la idea de la felicidad como fruto de la santidad. Para San Juan de la Cruz —se explicó— no existe verdadera dicha al margen del amor y de la imitación de Cristo, incluso en el sufrimiento. Esta visión, lejos de ser pesimista, propone una felicidad más profunda, orientada a la plenitud eterna.
La intervención concluyó destacando el legado del santo como “doctor y poeta de la felicidad”, capaz de expresar con un lenguaje de extraordinaria belleza la experiencia del encuentro con Dios, como se refleja en obras como la Llama de amor viva o el Cántico espiritual.
El acto se enmarca dentro de un amplio programa de celebraciones que buscan acercar la figura de San Juan de la Cruz al público contemporáneo, poniendo de relieve la vigencia de su mensaje. La notable asistencia y el interés suscitado confirman que, siglos después, su “canción de la alegría” sigue resonando con fuerza en el corazón de muchos.


