Las VIII Jornadas de Espiritualidad Carmelitana, organizadas por la Orden Seglar de los Carmelitas Descalzos y acogidas por el Monasterio del Corpus Christi y San José de las Carmelitas Descalzas de Cádiz, han concluido este 27 de junio tras tres intensos días de formación, oración y celebración en torno a la figura de San Juan de la Cruz, en el marco del Año Jubilar Sanjuanista.
Bajo el lema «San Juan de la Cruz, nos ayuda a conocernos», las jornadas han reunido a numerosos participantes que han profundizado en la riqueza espiritual y antropológica del Doctor Místico, acompañados por las enseñanzas del P. Francisco Brändle Matesanz, OCD, uno de los grandes especialistas en espiritualidad bíblica y sanjuanista.
A lo largo de las tres sesiones, el P. Brändle ha guiado un recorrido por distintos pasajes del Cántico Espiritual, ayudando a descubrir cómo la experiencia mística de San Juan de la Cruz constituye también un camino privilegiado de conocimiento de uno mismo, de encuentro con Dios y de crecimiento en la vida interior.
Cada jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía, haciendo visible la profunda unión entre la reflexión teológica, la oración y la vida sacramental que caracteriza la espiritualidad del Carmelo.
Las meditaciones se apoyaron en tres momentos especialmente significativos del Cántico Espiritual: la contemplación del Amado reflejado en la creación («¡Oh cristalina fuente…»), el camino de transformación interior («A zaga de tu huella…») y la plenitud del encuentro con Dios («Gocémonos, Amado…»). Un itinerario espiritual que permitió a los asistentes acercarse a la profundidad de la experiencia sanjuanista desde una perspectiva profundamente actual.
Estas jornadas se enmarcan en las celebraciones del Año Jubilar de San Juan de la Cruz, convocado con motivo del III centenario de su canonización y del I centenario de su proclamación como Doctor de la Iglesia, y constituyen una nueva muestra del compromiso del Carmelo Descalzo por seguir difundiendo el legado espiritual de sus grandes maestros.
La clausura de este encuentro deja el testimonio de que la palabra de San Juan de la Cruz continúa iluminando el corazón del hombre contemporáneo. Su invitación a entrar en el propio interior, descubrir allí la presencia de Dios y dejarse transformar por su amor sigue siendo, hoy como hace más de cuatro siglos, un camino de esperanza y plenitud para la Iglesia y para el mundo.


