La ciudad de Amberes acoge del 6 al 8 de junio un amplio programa de celebraciones con motivo del IV centenario de la muerte de la beata Ana de San Bartolomé (1626-2026), una de las figuras más destacadas de la primera generación teresiana y estrecha colaboradora de santa Teresa de Jesús.
Los actos reúnen a miembros de la familia carmelitana procedentes de distintos países y cuentan con la presencia del P. Miguel Márquez Calle, OCD, Prepósito General de la Orden de los Carmelitas Descalzos. En representación de la Provincia Ibérica de Santa Teresa de Jesús participa el P. Miguel Ángel González, OCD, delegado por el Provincial para esta importante conmemoración.
La celebración recuerda la figura de Ana García Manzanas, conocida en religión como Ana de San Bartolomé, compañera inseparable de santa Teresa durante los últimos años de su vida, enfermera y secretaria de la reformadora carmelitana y protagonista de la expansión del Carmelo Descalzo en Francia y Flandes.
Las actividades comenzaron con la veneración del relicario de la beata y un recital teresiano organizado por el Instituto Cervantes de Bruselas, interpretado por la mezzosoprano Sonnia L. Rivas-Caballero y el vihuelista Juan Carlos de Mulder. La jornada se completó con unas solemnes vísperas cantadas y diversas actividades culturales y expositivas.
El domingo 7 de junio, fecha exacta del cuarto centenario de su fallecimiento, la familia carmelitana se reunió en la residencia episcopal antes de participar en una procesión con el relicario hasta la catedral de Amberes. Allí tuvo lugar la solemne celebración eucarística de Corpus Christi presidida por Mons. Johan Bonny, obispo de Amberes.
La programación concluirá el lunes 8 de junio con una mesa redonda organizada por el Instituto Cervantes de Bruselas, en la que participarán especialistas como Belén Yustes y la profesora Concha Torres, abordando la figura y legado de Ana de San Bartolomé y Ana de Jesús.
La conmemoración pone de relieve la importancia histórica y espiritual de una mujer que desempeñó un papel decisivo en la consolidación y expansión internacional de la Reforma teresiana. Cuatrocientos años después de su muerte, la figura de la beata Ana de San Bartolomé continúa siendo referencia de fidelidad, humildad, servicio y amor a la Iglesia.
Para la Provincia Ibérica, la presencia del P. Miguel Ángel González en estos actos constituye también un signo de comunión con toda la Orden en la celebración de una de las grandes figuras del Carmelo Descalzo, especialmente vinculada a Alba de Tormes, donde acompañó a santa Teresa de Jesús en sus últimos días y fue testigo privilegiada de su tránsito al cielo


