En Alba de Tormes, en el claustro del convento de San Juan de la Cruz, de los Padres Carmelitas Descalzos, desde el día 12 de diciembre de 2020 hasta el 31 de enero de 2021, puede visitarse la exposición “A zaga de tu huella”, que el prestigioso escultor Antonio Oteiza (San Sebastián 1926), realizóen el año del IV centenario de la muerte del santo de Fontiveros (1991). Se trata de veintiuna escenas de la vida de San Juan de la Cruz, esculpidas en bronce. Por medio de estas piezas artísticas nos acercamos a la figura del místico castellano en el entorno de las celebraciones de los 450 años de la fundación teresiana de Alba de Tormes que contó con la presencia del doctor místico en 1571.
El visitante de esta exposición gratuita contará con una guía en la que se compendio la historia del primer convento dedicado a este Santo y que se encuentra en la villa ducal, además contiene un acercamiento al escultor Antonio Oteiza y las fotografías de las piezas con sus textos explicativos.
Las obras sugieren al visitante un diálogo personal con las escenas que se contemplan y un conocimiento del personaje que describen desde el interior de sí mismo. El lugar en el que se realiza la muestra artística invita a acercarse con profundidad a la vida y obra de San Juan de la Cruz, el más sublime lírico de lengua española. Ven y verás en Alba de Tormes esta exposición única.
BRONCES DE OTEIZA
1. GonzalodeYepesconoceenFontiverosaCatalinaÁlvarez
Juan de Yepes Álvarez nace, posiblemente un 24 de junio, el año de gracia
de 1542, en una casa de piedra y argamasa de las muchas que abundan en Fontiveros, villa principal de La Moraña, en la misma calle de Cantiveros donde se alza el monasterio de las monjas carmelitas, de una familia venida a menos, cuya ascendencia ilustre, hidalga, pone cierto sello a su talante.
(La Biografía, P. José Vicente Rodríguez)
2. Catalina y sus dos hijos sufren pobreza y van en busca de ayuda Catalina, con el peso de las penurias económicas, se desplaza con los dos
hijos que le quedan de Fontiveros a Toledo. La primera parada fue Torrijos, delante de Diego de Yepes, hermano del difunto Gonzalo. No halló en él la acogida ni quiso recibir ninguno de los niños. De allí, seis leguas hasta Gálvez; el médico del pueblo, Juan de Yepes, era otro hermano de Gonzalo, que recibe cariñosamente a catalina y a sus hijos. Allí se quedó Francisco y ella volvió con Juan a Fontiveros. Un año después, Francisco regresa con su madre y su hermano, al notar que estorbaba a la mujer de su tío.
(La Biografía, P. José Vicente Rodríguez)
3. Juan se cae en una laguna en Fontiveros
Siendo niño, jugando con otros niños junto a una laguna muy cenagosa
junto a la villa de Fontiveros, cayó Juan en ella. Y entrándose hasta el pescuezo en el cieno y légamo de la dicha laguna y no pudiendo salir y estando muy a peligro de ahogarse, se le apareció una señora muy hermosa y resplandeciente en el aire, que entendió ser la Reina de los Ángeles, María nuestra Señora, y le pidió y dijo con mucho amor: “Niño,
dame la mano y te sacaré”. Y viendo sus manos tan bellas y lindas y teniendo las suyas enlodadas, no se atrevió a darle su mano por no ensuciar la de aquella Señora. En esto acertó a pasar por allí un labrador con una aguijada en la mano. Alargó la mano, se asió a la aguijada y lo sacó.
(La Biografía, P. José Vicente Rodríguez)
4. Francisco lleva a un enfermo al hospital en donde trabaja su hermano Juan
En Medina del Campo hay unos catorce hospitales. En el de “Nuestra Señora de la Concepción” se trata a los pobres de bubas y males contagiosos. Allí sirve Juan de Yepes de niño, como enfermero y pide limosna por las calles para recaudar algunos ducados para ayuda de los gastos del hospital También le ayuda su hermano Francisco llevando a los enfermos que encuentra en la calle y que no pueden llegar solos. (Memoria de Alto vuelo, Manuel Muñoz Hidalgo)
5. Estudiante en Salamanca
El día 6 de enero de 1565, a fray Pedro de Orozco, condiscípulo de Medina
del Campo, y a fray Juan de santo Matía, les matriculan en la Universidad de Salamanca y pagan cinco maravedíes por cada uno. Poco después jura ante el rector de la Universidad y Estudios de Salamanca el juramento del Estatuto. Allí le es fácil enriquecer y alimentar el espíritu con maestros como Domingo Soto, Gregorio Gallo, Melchor Cano y fray Luis de León. (Memoria de Alto vuelo, Manuel Muñoz Hidalgo)
6. Se viste por primera vez con el hábito reformado del Carmelo La Madre Teresa mandó hacer los hábitos de sayal y jerga en el convento
de Valladolid. Y, acabados de hacer, en esta misma reja del locutorio (de Medina) la santa Madre de parte de dentro del locutorio y el venerable
padre fray Juan de la Cruz, de la parte de afuera, se vistió el hábito de sayal y jerga, y descalzos los pies; fue el primero que dio principio a la Reformación de los carmelitas
(Declaración de sor Catalina de Jesús)
7. El conventillo de Duruelo estaba lleno de calaveras y de cruces Como entré en la iglesia, quedéme espantada de ver el espíritu que el
Señor había puesto allí. Y no era yo sola, que dos mercaderes que habían venido de Medina hasta allí conmigo, que eran mis amigos, no hacían otra cosa sino llorar. ¡Tenía tantas cruces, tantas calaveras! Nunca se me olvida una cruz pequeña de palo que tenía para el agua bendita, que tenía en ella pegada una imagen de papel con un Cristo que parecía ponía más devoción que si fuera de cosa muy bien labrada.
(Fundaciones 14,6)
8. Juan de la Cruz dibuja un Cristo en Ávila
Estaba orando el Venerable Padre Fray Juan de la Cruz, y contemplando en
los dolores que su Divina Majestad había padecido en la cruz, aquel divino rostro afeado, su lastimera figura, y el descoyuntamiento de todo su sagrado cuerpo: y absorto en la consideración de este paso, que solía enternecerle las entrañas, vio súbitamente delante de los ojos lo que se le representaba dentro de su alma, que como contemplado ilustraba el entendimiento, y imaginado ennoblecía la imaginación… Quedóle aquella figura tan impresa, que después a solas tomando una pluma, la dibujó en un papel con solas unas líneas…"
(Historia del Venerable Padre Fray Juan de la Cruz,
Fray Jerónimo de san José, 1641, Libro II cap. IX)
9. Conversando con la Madre Teresa se elevó en los aires
Hablando un día fray Juan con la Madre Teresa, encaminose la plática al
10.
misterio de la Santísima Trinidad. Y tomando fray Juan la mano, comenzó a hablar de él con tan superior luz y alteza de palabras, con afecto tan encendido y tierno, que fue arrebatado en el aire con la misma silla donde estaba sentado.
(P. Alonso de la Madre de Dios)
Le llevan preso desde la Encarnación, Ávila
“Y fue la prisión en la ciudad de Ávila, estaba él por confesor de las monjas
de la Encarnación. Era el 3 de diciembre de 1577. Y de allí lo llevaron a Toledo, donde lo pusieron en una estrecha cárcel y tan oscura que no tenía más luz que la que entraba por una saetera rasgada que venía a estar en un rincón de esta carcelilla. En el tiempo que le tuve a cargo le vi que estando roto y maltratado y con la descomodidad del lugar en que estaba muy flaco, él lo llevaba todo con gran paciencia y silencio, porque jamás le vi ni oí quejarse de nadie, ni culpar a los que así le ejercitaban, ni mostrar flaqueza en acuitarse, lastimarse ni llorar su suerte, antes con granserenidad y modestia y compostura llevaba su cárcel y soledad” (Declaración de fray Juan de Santa María)
11. En la noche huye de la cárcel de Toledo
“El 15 de agosto de 1578, de noche, habiendo este testigo cerrado la
puerta de la cárcel con su candado y llave, el siervo de Dios Fray Juan de la Cruz se salió a la sala, y de un mirador se descolgó por una parte muy alta y peligrosa. Tomando un mango de un candil, metióle entre madero y ladrillo, y, haciendo pedazos unas manticas viejas que tenía, ató un pedazo al mango del candil, y los otros unos a otros, y al cabo una tuniquilla vieja. Se descolgó por allí, según juzgaron este testigo y los demás religiosos del
convento, cuando al día siguiente vieron faltaba de la cárcel y los retazos colgados.”
(Declaración de fray Juan de Santa María)
12.Recita sus versos a las monjas
Una obligación hace a fray Juan abandonar con frecuencia la celdilla del
convento de Los Mártires de Granada: su oficio de confesor de las Descalzas. Pláticas en la Iglesia u oratorio de las monjas. Terminados sus oficios permanece junto a las rejas del coro, recitando a las monjas que están dentro del convento, algunos poemas que ha escrito. Les hace sentir a las monjas todo el contenido de sus versos sobre la Santísima Trinidad: En aquel amor inmenso
que de los dos procedía,
palabras de gran regalo
el Padre al Hijo decía
de tal profundo deleite,
que nadie las entendía.
(Vida de san Juan de la Cruz, P. Crisógono)
13.Las monjas dedican unos cantares a Fray Juan
En Beas, después de los nueve meses de cárcel, las monjas no saben qué
hacer en el locutorio para distraerle y alegrarle. Recitan versos, pregunta, ríen. Fray Juan les cuenta la historia de su prisión, y una novicia canta: Quien no sabe de penas
en este triste valle de dolores,
no sabe de cosas buenas,
ni ha gustado de amores,
pues penas es el traje de amadores.
Fray Juan se ha extasiado. Las monjas, sobrecogidas, lo contemplan asido a la reja, con los ojos clavados en el cielo.
(Vida de san Juan de la Cruz, P. Crisógono)
14. “Si las ranas se zambullen y se esconden, que ella también vaya a lo hondo”
Un día la hermana Catalina en Beas, sabiendo que el padre fray Juan es muy listo y que sabe muchas cosas, le pregunta: “Padre, ¿Por qué cuando salgo a la huerta y me sienten las ranas se escapan enseguida y se ocultan en el fondo del estanque?” “Pues, hija, porque ése es el lugar y centro donde tienen seguridad”, responde fray Juan. Y como no pierde ripio ni ocasión de decir una palabra útil y provechosa, añade: “Así ha de hacer hermana Catalina: huir de las criaturas que la puedan perjudicar, que la pueden hacer daño, y zambullirse en su hondo y centro que es Dios, escondiéndose en él, refugiándose en él”.
(Florecillas de san Juan de la Cruz, P. José Vicente Rodríguez)
15.Se quedaba contemplativo mirando por la ventana
En el convento del Carmen de Segovia hay quietud de sueño y descanso.
Pero en una ventana abierta hacia el rio se ve el rebrillar de unos ojos en el fondo blanquecino de un rostro pequeño y ovalado. Es fray Juan de la Cruz, que, recostado en el ventanillo de su celda contempla extasiado la inmensidad silenciosa y bella de la noche estrellada. Y quiere arrancarla el dulce secreto de los amores entre Dios y el alma:
¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!
(Vida de san Juan de la Cruz, P. Crisógono)
16.
Hace construir un acueducto en Granada
El convento de Los Mártires de Granada había sido fundado nueve años
antes de llegar fray Juan a él. En el primera año de su estancia allí tenía a unos doce frailes y cuatro novicios bajo su jurisdicción y posteriormente el número aumentó. Para satisfacer sus necesidades se propuso ampliar el convento añadiendo en primer lugar un amplio claustro y construyendo después un acueducto para llevar el agua desde el Generalife
(San Juan de la Cruz, Gerald Brenan)
17.“Si amores me han de matar, agora tiene lugar”
En unas Navidades, al visitar la clausura del convento de las Madres de
Granada para confesar a la priora, Ana de Jesús, que había caído gravemente enferma, vio una imagen del Niño Jesús, que parecía dormir apoyado sobre una calavera. La cogió y, dando unos pasos de baile, cantó las primeras líneas de una canción de amor popular dirigiéndose a Niño: Mi dulce y tierna Jesús,
si amores me han de matar,
agora tienen lugar
(San Juan de la Cruz, Gerald Brenan)
18. Utilizaba gráficos para sus explicaciones y otros transcribían sus originales
Hay monjas en Beas que copian algunas sentencias que fray Juan les dice durante sus pláticas. También les da él sentencias escritas en papeles individuales. Uno de esos días les hace un dibujo: es un monte, el Monte Carmelo, símbolo y guía de la doctrina de la abnegación. Se lo reparte a todas las monjas. Otras veces les deja su cuadernillo de versos para que hagan algunas copias. En una ocasión Magdalena del Espíritu Santo le pregunta si le daba Dios esas palabras que tanto embellecen. “Hija –le responde-, unas veces me las da Dios y otras las buscaba yo”
19.
Establece la paz entre dos contendientes
Viniendo con el padre fray Juan de la Cruz de la ciudad de Granada para la
Manchuela de Jaén, salieron de una venta dos hombres riñendo uno con otro, tirándose muchas cuchilladas y el uno de ellos herido en una mano. Llegando fray Juan cerca de ellos, les dijo: “En virtud de Nuestro Señor Jesucristo, os mando que no riñáis más”, y el sombrero que llevaba de la mano lo arrojó en medio de los dos. Y solo con esto cesaron la pendencia y los hizo amigos.
(Declaración de Fr. Martín de la Asunción)
20.
Las llamas parecían que pasaban sobre su cabeza
Se encendió un gran fuego en el monte cercano al convento de La
Peñuela. Y salió fray Juan de la Cruz hacia el lugar del fuego, y se hincó de rodillas, y como el fuego era muy grande, las llamas pasaban por encima de fray Juan y luego, repentinamente, se retiró el fuego hacia atrás sin abrasar más. Y al abrir la puerta de la Iglesia para que saliese el humo que había entrado en ella, salió huyendo una liebrezuela y fue donde fray Juan de la Cruz y se echó en la falda de su hábito.
(Declaración de Fr. Martín de la Asunción)
(Memoria de Alto vuelo, Manuel Muñoz Hidalgo)
21. Muere a las 12 de la noche en Úbeda
En el reloj de la iglesia del Salvador sonaron las primeras campanadas de
las doce la noche. Como el hermano Francisco era semanero de tocar a maitines, salió de la celda. Fray Juan de la Cruz, al oír el toque de campana en el convento, pregunta: «¿A qué tañen?» «A maitines», le dijeron. Y como si todos los dolores se le tornaran por gozo y alivio, exclama: «¡Gloria a Dios, que al cielo los iré a decir!» En las manos tenía un crucifijo. Lo besaba repetidas veces diciendo: «In manus tuas, Domine, commendo spiritum
meum.» Así, dulcemente, expiró, llenándose la celda de una transparente luminosidad, emanando su cuerpo olor a rosas y juncias de los campos. Era el día 14 de diciembre de 1591, a los cuarenta y nueve años de su naci- miento
(Memoria de Alto vuelo, Manuel Muñoz Hidalgo)
Exposición
Escenas de la vida de San Juan de la Cruz
“A ZAGA DE TU HUELLA”
Obras del escultor Antonio Oteiza
1990 – 1991
Del 12 de diciembre de 2020 al 31 de enero de 2021
Claustro del convento de San Juan de la Cruz
Centro Teresiano Sanjuanista “Entremos más adentro…”
Visitas: Sábados y Domingos
Mañanas: de 10,00 a 13,30
Tardes: de 16,00 a 19,00
450 años de la fundación de Santa Teresa en Alba de Tormes.
(Logos de la orden , ayuntamiento de Alba, diputación y fontiveros)
Santa Teresa de Jesús funda el monasterio de las Carmelitas Descalzas de Alba de Tormes el 25 de enero de 1571, en presencia de San Juan de la Cruz, y muere aquí el 4 de octubre de 1582, permaneciendo en su fundación su sepulcro.
En Alba de Tormes, el encuentro de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz: El santo escribe como altísimo místico, y en su Cántico Espiritual canción 13, n.7 dice que se abstiene de tratar de otros temas espirituales, porque "la bienaventurada Teresa de Jesús, nuestra Madre, dejó escritas de estas cosas de espíritu admirablemente; las cuales espero en Dios, saldrán presto impresas a luz". Y de hecho la edición de los escritos de la Santa salió en Salamanca en 1588, preparada por Fray Luís de León, el mejor intelectual del momento, al que la Orden de los Carmelitas Descalzos encarga la publicación de las mismas.
San Juan de la Cruz vino a Alba a la fundación teresiana del convento de las Carmelitas Descalzas el 25 de enero de 1571.
Le invitó personalmente la Santa, y los días que pasó aquí anduvo ayudando en el edificio material del monasterio de la Anunciación del Carmen, mezclándose con los albañiles en el trabajo de la construcción de mismo. En Alba permaneció varios meses. Agradecidas las monjas por la ayuda material que les prestó se lo agradecieron más todavía por el alimento espiritual que les dio en aquellos días y por sus enseñanzas doctrinales.
El santo vino a Alba de Tormes desde la localidad salmantina de Mancera de Abajo, lugar al que se había trasladado la primera fundación de Descalzos de Duruelo. En estos dos lugares primitivos de la Reforma Carmelitana, perviven en la actualidad sendos conventos de Carmelitas Descalzas fundados por Santa Maravillas de Jesús, quien recupera para la Orden estos lugares de sus inicios históricos.
El Convento de San Juan de la Cruz en Alba de Tormes, se termina de construir en 1692. Es la primera iglesia y el primer convento del mundo dedicados a este santo y toda su estructura y distribución, en convento e iglesia, refleja fielmente la arquitectura carmelitana propia del Barroco Carmelitano.
Durante los años 2017 y 2018 se remodeló toda la planta baja del convento, que comprende el claustro procesional con su patio, la sacristía mayor, el refectorio antiguo, la portería y salas de visita, el jardín conventual y varias salas de exposición permanente, tomando el nombre de Centro Teresiano Sanjaunista “Entremos más adentro…” En los espacios señalados, se pueden contemplar, además de las riquezas arquitectónicas, las piezas artísticas que en ellos se encuentran.
Un acontecimiento importante en la historia de esta casa fue el Año Jubilar Teresiano del 2017 al 2018 y la gran exposición Vítor Teresa celebrada con motivo del mismo.
Este edificio, forma parte del entorno de Bien de Interés Cultural y estádeclarado monumento; permanecía habitualmente cerrado a los visitantes y ahora está abierto para la visita de peregrinos y turistas, albergando en este momento en el claustro conventual la exposición de escenas de la vida de San Juan de la Cruz “A ZAGA DE TU HUELLA”, con obras del escultor Antonio Oteiza, del 12 de diciembre de 2020 al 31 de enero de 2021.
Así conmemoramos los 450 años de la fundación teresiana de Alba de Tormes.
Antonio Oteiza nace en San Sebastián el 26 de junio de 1926, hijo de Carmen Embil Giner y José Oteiza Lasa. Misionero, capuchino y artista. Se ha descrito a sí mismo como “capuchino aventurero”. Ha utilizado el arte cómo medio evangelizador. Actualmente está destinado en el convento del “Cristo de El Pardo”, en Madrid, manteniendo una gran actividad a sus 94 años.
A los diez años, se traslada con su hermano Ignacio a vivir a Orio, donde estudia en el Colegio la Salle de Zarauz, a cinco kilómetros de Orio. En 1945 entra en el noviciado de los Capuchinos, en Bilbao y comienza a estudiar Filosofía (1946-48) y Teología (1949-52), siendo ordenado sacerdote en Madrid por el obispo Eijo Garay en 1953. Destinado como misionero en Báyamo (Cuba), pasa 5 años en Venezuela y recorre el Orinoco; allí conoce la cultura de los indios Guayo y los indios Motilones, en la Sierra de Parijá, entre Colombia y Venezuela.
Antonio inicia su carrera como artista realizando sus primeras obras en la década de los 50.
“Mi afición por el arte nació de una necesidad; andaba a mis 30 años por el oriente venezolano, y era el año del tercer centenario de la llegada de los cap

