Queridos hermanos todos: la Paz con vosotros.
Con este saludo de Cristo resucitado queremos compartir con vosotros nuestra alegría. “¡Verdaderamente Cristo ha resucitado!” Testigos de esto debemos ser nosotros.
Lo sabéis de sobra, la verdadera Pascua es la que se vive en el corazón. La auténtica Pascua es cuando asumes que, con aquellas sinceras y conmovedoras palabras acompañadas por aquellos increíbles y convincentes gestos de amor realizados en la Cena de despedida tan ardientemente deseada del Jueves santo, y corroborados con la señal más clara e inconfundible de amor que terminó con Él, clavado y muerto en la cruz del Calvario, Jesús quiere meterse en tu corazón, vivir en ti, para engendrar una auténtica y sincera amistad con los hermanos. Es asumir, a la manera de Pablo: “Me amó y se entregó por mí”. Cristo viviendo en ti engendra la fraternidad. Ese es el testimonio de la verdadera Pascua. A partir de ahí, tu historia será la Suya.
Hemos tratado de actualizar y revivir los misterios del amor de nuestro Amigo Cristo evocando la intimidad de Jesús con sus discípulos en celebraciones sencillas y sentidas en nuestra capilla.
FELICES PASCUAS

