Serenidad también en la Comunidad de Gijón: Mucho nos ha cambiado la vida. No acabamos de creer todo lo que nos toca ahora vivir: Hemos cesado toda actividad parroquial: Eucaristías, confesiones, despacho parroquial, servicio de portería con la atención diaria a las personas que se acercaban a nuestra casa, reuniones de grupos… Capellanías de las Madres Carmelitas y de las Hijas de la Caridad. Salidas solamente para alguna unción de enfermos. Aún parece mentira el pasar un sábado de tarde sin catequesis, sin misa de las familias, o un domingo sin Eucaristías y atención al confesonario… Pero así es. La vida de oración y rezo de las horas se ha reforzado, así como la Eucaristía celebrada en Comunidad. Más tiempo para la reflexión y la meditación. De momento la salud de todos los integrantes es buena, con los cuidados pertinentes para, en lo posible, evitar contagios. En definitiva, una especie de Ejercicios Espirituales a nivel interno que estamos aprovechando de buen modo. Un saludo para todos los hermanos del resto de comunidades. Unimos nuestra oración a las vuestras pidiendo ayuda al buen Padre Dios, como nuestro pequeño aporte a la sociedad enferma “en eso que está en nuestra mano”, tan teresiano, tan nuestro en estos duros momentos. Los hermanos de la Comunidad de Gijón.

