A) DIAGNÓSTICO: Un doble problema de Lenguaje y de Vida:
1. La pobreza cultural y la falta de experiencia se reflejan en el lenguaje que utilizamos en la Iglesia, un lenguaje autorreferencial, que no explica y no comunica nada nuevo, nada interpelante. No basta usar medios modernos, pues si no hay contenidos, tampoco puede haber comunicación.
2. La tentación ha sido y es la de vivir de rentas, pero este camino no tiene futuro. El problema es la desmotivación de los religiosos, el pecado de la acedia.
B) REPUESTA/TERAPIA: Repensar desde una sociedad postcristiana, y Volver a lo esencial:
1. En Europa hay que pensar seriamente los valores de nuestra tradición en un contexto totalmente distinto, en una sociedad postcristiana. Es algo que no hemos empezado a hacer con seriedad.
2. Hay que volver a lo esencial de nuestra vida, hay que poner en el centro la experiencia de la fe y de una comunidad que testimonia una manera de vivir diferente.
?Pero todavía estamos en un tiempo de transición y no se ve con claridad qué nos espera para el futuro…

