“Aquí estoy, envíame”. DOMUND 2020

14 Oct 2020 | Sin categoría

Un año más en este tercer domingo de octubre las Obras Misionales Pontificias nos salen al encuentro para despertar en nosotros la conciencia de nuestra vocación misionera. Y es que como somos “animales de costumbres”, fácilmente nos dejamos envolver por la monotonía y la rutina, y vivimos con cierta superficialidad, si no con total olvido, la dimensión misionera de nuestra condición cristiana de discípulos de Jesús. Dimensión misionera asumida por el Carmelo Descalzo desde sus orígenes (Santa Teresa) y refrendada en su historia por figuras como Santa Teresita, patrona de las misiones. La misión es, pues, algo esencial a nuestro carisma, algo sustancial que llevamos los carmelitas en nuestro ADN.

El Domund de este año se celebra en un contexto de crisis sanitaria y económica mundial. En estas circunstancias se hace más necesario ensanchar nuestro corazón para que nuestra “fraternidad social”, de la que nos habla el Papa Francisco en su tercera encíclica, “Fratelli Tutti”, llegue a esos países de misión en los que hermanos nuestros carmelitas, y seglares afines al Carmelo, están entregando generosamente sus vidas. Es una forma también de acercar y sentir como propio el trabajo que ellos, allá lejos, están haciendo.   

Me parece también que esta puede ser una ocasión propicia para compartir uno de los proyectos que últimamente hemos apoyado con algunos de los donativos que nos han llegado a la secretaría de misiones: “El comedor Chiqiutunga” que atienden nuestros hermanos Carmelitas del Vicariato en Paraguay.

Es el mismo Vicario, P. Carlos Medina, quien nos lo presenta:

COMEDOR CHIQUITUNGA. PADRES CARMELITAS DESCALZOS. PARAGUAY

“Este centro debe su nombre a la monja carmelita paraguaya, María Felicia de Jesús Sacramentado, beatificada en 2018. Fue una mujer muy comprometida con los pobres y necesitados. Los carmelitas de Paraguay consideran esta obra del comedor como una manera de prolongar ese compromiso que ella tuvo con los más vulnerables de aquella sociedad. El comedor Chiquitunga como tal lleva funcionando más de 8 años en un asentamiento llamado La Victoria, en la periferia de la ciudad de Limpio-Paraguay.

Es una población que abarca a cerca de 100, familias de muy bajos recursos. Es uno de tantos asentamientos que rodean la ciudad de Asunción, capital de Paraguay. Son familias que viven en una total precariedad y en condiciones infrahumanas. 

El asentamiento de numerosas familias en los alrededores de esta ciudad es un fenómeno que se viene dando desde hace un par de décadas, aquí en Paraguay. Las familias campesinas venden su tierra con la intención de mejorar su condición de vida y vienen a instalarse en las periferias de la capital del país. Muchas veces también son empujadas por las grandes empresas que se dedican a la plantación de soja en gran escala, y, con la utilización del agrotóxico, terminan contaminando las aguas de los arroyos, ríos y el propio habitad de los lugareños.

Dentro de esta realidad está inserto el comedor Chiquitunga. Actualmente en el comedor se da de comer a 200 niños. Durante la pandemia en los tres y cuatro primeros meses se ha dado de comer a las familias enteras todos los días, incluyendo desayuno, comida y merienda, porque el gobierno había decretado una cuarentena estricta sin que las personas pudieran asistir a sus pequeños trabajos. Como pequeño ejemplo contamos que aquí en Paraguay se festeja el 16 de agosto el día del niño, recordando la batalla de Acosta Ñu durante la guerra de la Triple Alianza donde murieron miles de inocentes. Y cada año incluso de otros asentamientos vienen al comedor para llevarse sus regalitos, este año han venido a pesar de la pandemia aproximadamente 1000 niños. Además de esta labor social, estamos programando la oferta de catequesis a los chicos y el compromiso de visitar a las familias.

Con el donativo que nos hicieron llegar de la Provincia hemos acondicionado seis baños una cocina-comedor. En la medida en que nos lleguen más ayudas tenemos programado adecuar un espacio para comedor y un salón multiuso que hará de capilla. También hay un espacio grande con juegos para los niños. La idea es mejorar la instalación, seguir acondicionando para ofrecer a los pobladores una formación integral. Aprovecho la ocasión para agradecer a la Provincia la ayuda que nos han brindado para continuar con esta labor misionera. ¡Dios les pague! Y ¡que Chiquitunga nos siga enviando sus bendiciones!”

Pueden ver fotos en el siguiente enlace https://drive.google.com/drive/folders/1ZPoXNt7lABEmL51-x6DNrW9n74XUF7pn?usp=sharing