Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Tened cuidado: no se os embote la mente"
26-11-2021
"Tened cuidado: no se os embote la mente"

En Adviento celebramos y, en cierto modo revivimos, la llegada (‘adventus’) de la salvación, del Salvador, es decir, el cumplimiento de las promesas de Dios. Celebramos y revivimos que siempre hay un momento, porque tiene que haberlo, en que se constata la efectividad de la acción divina sobre la realidad. Es decir, que celebramos en este tiempo litúrgico que la salvación divina se hizo y se hace presente, con las salvaguardas y limitaciones que tiene siempre la acción divina en nuestras vidas y realidad, que la podemos y hasta la debemos experimentar, que nuestra fe cristiana no es mero espiritualismo o idealismo o experiencias exclusivamente individuales e interiores. La salvación cristiana vino y sigue viniendo hasta que lleguemos todos al fin de los tiempos, hasta que este universo que empezó, llegue a su final. Así lo decía la primera lectura: “llegan días en que cumpliré la promesa que hice” y será de este modo: “en aquellos días y aquella hora suscitaré a David un vástago legítimo que hará justicia y derecho en la tierra”. La salvación se asocia a un hombre, un descendiente de David que la hará realidad mediante la justicia y el derecho en la tierra, el mesías. En el adviento refrescamos esta verdad que se nos puede “traspapelar” en la vivencia cotidiana de la fe: el mesías vino y viene para hacerse cotidianamente presente entre nosotros. Y que esta venida y sus consecuencias es el comienzo y la continuación de esa experiencia de la justicia y el derecho. El cómo lo podemos intuir y, sin duda, lo iremos viendo durante estos domingos. De momento las lecturas de hoy, como toda esta primera parte del adviento, nos hablan del fin que tiene que ser para iluminar así el presente que es.

A este respecto, en el Evangelio, tomado del llamado “discurso escatológico” al final del mismo, el mismo mesías, Jesús, habla de los signos que anunciarán o precederán este fin que es indudable. Habla de signos cósmicos que generan la natural angustia en las gentes, por lógico miedo ante lo que nos viene encima. El tema nos suena, no solo como estudiosos del Evangelio, sino por todos los mensajes con vocación apocalíptica que nos dirigen los medios en estos días. Pero la clave no está en los “males” y convulsiones, sino en que estos vengan unidos a otro signo, decisivo: “verán al Hijo de hombre venir en una nube con gran poder y gloria”. Es en lo que nos tenemos que esforzar: en ver a este Hombre que ciertamente llegará y está viniendo cada día y en cada acontecimiento. Y para eso es esencial que no se nos embote la mente con vicios sustitutivos de la verdadera alegría y esperanza. Se trata de que estemos siempre despiertos, pidamos fuerzas para superar todo lo que viene y vendrá y, sobre todo, para poder permanecer en pie, es decir, fieles, cercanos, seguros de la presencia ya aquí y de la futura llegada final de este Hijo del hombre.

» Primera Lectura

Lectura del Profeta Jeremías 33, 14-16

Mirad que llegan días –oráculo del Señor–, en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá.
En aquellos días y en aquella hora
suscitaré a David un vástago legítimo,
que hará justicia y derecho en la tierra.
En aquellos días se salvará Judá
y en Jerusalén vivirán tranquilos,
y la llamarán así: «Señor –nuestra– justicia».

» Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 3, 12-4, 2

Hermanos:
Que el Señor os colme y os haga rebosar
de amor mutuo y de amor a todos,
lo mismo que nosotros os amamos.
Y que así os fortalezca internamente;
para que cuando Jesús nuestro Señor
vuelva acompañado de sus santos,
os presentéis santos e irreprensibles
ante Dios nuestro Padre.
Para terminar, hermanos,
por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos:
Habéis aprendido de nosotros cómo proceder
para agradar a Dios:
pues proceded así y seguid adelante.
Ya conocéis las instrucciones que os dimos
en nombre del Señor Jesús.

» Evangelio

+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas 21, 25-28. 34-36

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas,
y en la tierra angustia de las gentes,
enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje.
Los hombres quedarán sin aliento por el miedo,
ante lo que se le viene encima al mundo,
pues las potencias del cielo temblarán.
Entonces verán al Hijo del Hombre
venir en una nube,
con gran poder y gloria.
Cuando empiece a suceder esto,
levantaos, alzad la cabeza;
se acerca vuestra liberación.
Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y la preocupación del dinero, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir, y manteneos en pie ante el Hijo del Hombre.

LECTURAS DEL DOMINGO


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