Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Serán todos discípulos de Dios"
06-08-2021
"Serán todos discípulos de Dios"

Seguimos celebrando y reflexionando este hermoso discurso del “Pan de vida” con el que Jesús se ha identificado. Directamente les ha revelado que él mismo es este pan, que el signo de la multiplicación de panes y peces apuntaba hacia él, quería mostrar que Él es el alimento que Dios nos regala para sostener nuestra existencia, darnos el perdón, la confianza, el ánimo, el sentido y la certeza de vivir para siempre, de que nuestro ser personal no desparecerá en un mar de materia o de espíritu sino que podemos seguir siendo quienes somos, siempre que comulguemos el pan que baja del cielo y devuelve, da, sostiene la vida al mundo. Nos encontramos en la primera parte del discurso, tras la introducción, en el que Jesús habla de este Pan como la Palabra viva de Dios. Es la enseñanza que viene de lo alto, que Dios infunde en cada persona, y entre su pueblo y por eso la acción directa de Dios y su Palabra coinciden con lo que él dice y él obra. Una vez más quienes escuchan creen reconocer en Jesús solo a un contemporáneo, a quien conocen, y no pueden ni quieren identificarle con este Pan que da vida. En su discernimiento, ahora no puede empezar a decir que ha bajado del cielo. Jesús responde que el verle y creer conocerle en lo humano no basta. Es preciso escuchar la voz de Dios que le señala, dejarse atraer por el Padre que le ha enviado y que le presenta y sostiene (como hace con los signos) en el corazón de cada persona dispuesta a creer. Es preciso, pues, ser “discípulos de Dios”, escuchar lo que dice el Padre, aprender, para estar en disposición de acudir a Jesús. Esta enseñanza es la Palabra divina y su vivencia real en la vida de cada cual. Escuchar y aprender equivalen a creer realmente, a vivir en consecuencia a esta sabiduría aprendida y entendida que señala a Jesús.

La Palabra refiere las acciones de Dios en la vida de los creyentes y cómo las entendieron y proclamaron a su vez, en la antigua alianza, y sobre todo, en la nueva alianza puesto que nadie ha visto al Padre sino, precisamente, Aquel que ha bajado del cielo para hablar, enseñar y manifestar su presencia y el comienzo de un tiempo nuevo. Aquí está la clave y es lo que celebramos como pueblo de Dios cada domingo, especialmente. Primero, recibimos a Jesús Pan que baja del cielo como Palabra de Dios. Nos dejamos enseñar y conducir, por los textos del antiguo y nuevo testamento, por la confesión de los creyentes que también inspira el Espíritu del Padre, hacia Jesús, para reconocerle y profundizar en su seguimiento y amistad. Pero hay más: el final de este fragmento anuncia que también Jesús es el Pan de la vida como carne entregada para perdonar los pecados y hacer, efectivamente, que el mundo viva.

» Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes  19, 4-8

En aquellos días, Elías continuó por el desierto una jorna­da de camino, y, al final, se sentó bajo una retama y se deseó la muerte:
– «¡Basta, Señor! ¡Quítame la vida, que yo no valgo más que mis padres!»
Se echó bajo la retama y se durmió. De pronto un ángel lo tocó y le dijo:
– «¡Levántate, come!»
Miró Elías, y vio a su cabecera un pan cocido sobre pie­dras y un jarro de agua. Comió, bebió y se volvió a echar. Pero el ángel del Señor le volvió a tocar y le dijo:
_ «¡Levántate, come!, que el camino es superior a tus fuer­zas.»
Elías se levantó, comió y bebió, y, con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Ho­reb, el monte de Dios.

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 30-5, 2

Hermanos:
No pongáis triste al Espíritu Santo de Dios con que él os ha marcado para el día de la liberación final.
Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e in­sultos y toda la maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonán­doos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo.
Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor.

» Evangelio

+Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 41-51

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían:
– «¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su, padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?»
Jesús tomó la palabra y les dijo:
– «No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado.
Y yo lo resucitaré el último día.
Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios."
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí.
No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre.
Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

LECTURAS DEL DOMINGO