Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Llamó Jesús a los Doce y los fue envian­do de dos en dos"
09-07-2021
"Llamó Jesús a los Doce y los fue envian­do de dos en dos"

El Evangelio nos recuerda y nos quiere que revivamos en esta celebración que Jesús inició la presencia nueva de la acción divina y que quiso que sus discípulos entonces y nosotros hoy la continuemos. Por un lado, Jesús es el último y el más grande de todos los profetas, el definitivo y, por tanto, también se enfrenta a la oposición definitiva de los hombres (primera lectura). El actúa todo lo que puede pero es consciente de que será expulsado, como lo fueron los demás profetas. Pero está decidido a transmitir la misión a sus seguidores y discípulos. Estos no llevarán solo una palabra, por mucho que sea la palabra de Jesús, sino algo mucho mejor y más grande: el anuncio de su propia acogida de la salvación, de que son, también y salvando todas las distancias, hombres nuevos como también lo era el propio Jesús. Los mismos enviados son aquí los Doce, previamente elegidos “para estar con él”, esto es, para ser parte de su comunidad y su familia, para crearla y sostenerla con Él en medio.

Esta comunidad es la “iglesia”, la asamblea reunida ya no por un Dios que habla por medio de jueces, reyes y profetas sino de su propio Hijo y es la mejor garantía de que este anuncio se funda en la experiencia y la consciencia de haber recibido la salvación en la relación y amistad profunda con Jesús. Y esto es lo que se proclama y transmite, en el fondo. Según el texto, Jesús les “da” su autoridad sobre los “espíritus inmundos”, esto es, la capacidad de expulsar el mal que aflige al hombre que consiste en “echar demonios” y curar. El encargo resume el contenido y la acción de este nueva presencia de Dios que se manifiesta ahora también en las personas de los enviados que hacen los mismo que el Maestro (o lo intentan). Hay también otras indicaciones que enmarcan el encargo: ir de dos en dos, mostrando así que es la “iglesia”, estos hombres en torno a Jesús, quienes transmiten el mensaje y actúan. Lo que no deben llevar es aprovisionamientos ni seguridades, como si fuesen a una campaña (militar o de propaganda). Tienen que “vivir sobre el terreno” para mostrar que su objetivo es trasformar en comunidades en torno a Cristo cada aldea, cada grupo humano. Desde entonces esta unidad y fraternidad humana, “religación”, que une a las personas será el signo por excelencia de lo que Dios ha comenzado a hacer y ha sostenido y sostiene en Cristo.

» Primera Lectura

Lectura de la profecía de Amós 7, 12-15

En aquellos días, dijo Amasías, sacerdote de Casa–de–Dios, a Amós:
– «Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizar en Casa–de–Dios, porque es el santuario real, el templo del país.»
Respondió Amós:
– «No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultiva­dor de higos.
El Señor me sacó de junto al rebaño y mE dijo: "Ve y pro­fetiza a mi pueblo de Israe1."»

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-14

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor.
El nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
 dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.
Por su medio hemos heredado también nosotros.
A esto estábamos destinados
por decisión del que hace todo según su voluntad.
Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo,
seremos alabanza de su gloria.
Y también vosotros,
que habéis escuchado la palabra de verdad,
el Evangelio de vuestra salvación, en el que creísteis,
habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido,
el cual es prenda de nuestra herencia,
para liberación de su propiedad,
para alabanza de su gloria.

» Evangelio

+Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue envian­do de dos en dos5 dándoles autoridad sobre los espíritus in­mundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió:
– «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sa­cudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

LECTURAS DEL DOMINGO