Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"A vosotros os llamo amigos"
07-05-2021
"A vosotros os llamo amigos"

En este ya sexto domingo de Pascua, profundizamos en la relación establecida, entrando más adentro en los vínculos entre Jesús y los suyos y también en los que surgen entre los mismos discípulos y seguidores. La nueva alianza, la comunión con Cristo y entre nosotros, el reino de Dios, consiste en esto. El fundamento de todo es el amor, el que ha manifestado, histórica y realmente, Jesús, durante toda su vida de servicio y atención a todos y también en su entrega hasta la muerte y aún, resucitando, queriendo volver a este mundo y entre los suyos para seguir luchando por ellos y con ellos. Queda claro que este amor que les transmite es el mismo que Él vive con el Padre (el amor mismo de Dios, el amor trinitario). Lo que ha hecho Jesús ha sido "guardar los mandatos del Padre", hacer su voluntad, que consistía en la entrega para hacer posible la salvación de los hombres. El amor que Jesús les manifiesta es, pues, ese mismo amor de Dios que está, originalmente, en la misión de Jesús. No ha venido por él, ni por dar a conocer a Dios, sino por ellos, para que ellos conozcan y puedan vivir en paz, calma, felicidad, conscientes de que no están solos ni abandonados en este mundo cruel sino que "permanecen" en Él. Aunque que hay y habrá que luchar y sufrir, esta relación básica por la que somos sus hijos es ya indestructible. Jesús ha logrado que sea así. Y, por eso, este es ahora el centro de su anuncio: el Evangelio no es ahora que viene la salvación -que vendrá o se completará cuando tenga que ser- sino que ya está aquí, que es nuestra la alegría, la paz y la confianza en Dios que tiene Jesús. El Evangelio es ahora que es posible amarnos unos a otros como Él nos ha amado, ya nos es posible dar la vida unos por otros y encontrar ahí la verdadera alegría, la fuerza que nos hace marchar hacia adelante. No somos ya siervos sino "amigos" de Dios en Jesús.

Un documento reciente de nuestra Orden traduce el propósito central de la Regla del Carmen ("vivir en obsequio de Jesucristo") con el de "amigos fuertes de Dios" teresiano. Es esta amistad, vivida realmente en la oración diaria, silenciosa, fiel, confiada, prolongada y en la "guarda" o importancia de cumplir los mandamientos, esto es, el amor, esto es, vivir como vivió Jesús, "desviviéndose" por los demás, el modo carmelitano de ser cristiano, al menos desde Teresa de Jesús. Ser amigo significa no ser un seguidor manipulado sino participar de la razón originaria de todo, que es el amor. En Él sabemos y estamos ciertos de quien es Dios y de lo que quiere de nosotros. Jesús nos ha elegido para ser sus amigos, para otorgarnos esta confianza que conlleva también compartir su destino: afrontar esta vida, como es, no rechazando el sufrimiento ni la muerte como Él hizo para poder dar fruto y que este fruto "dure", esto es, cambie realmente las cosas, dé una oportunidad real de "salvación" a otros. Y eso solo es posible amando como sabemos, ahora sí, que hemos sido amados, pidiendo y obteniendo de Dios lo que de verdad necesitamos: cariño, reconocimiento, apoyo, fuerza, perdón, vida.

» Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles  10, 25-26. 34-35. 44-48

Cuando iba a entrar Pedro, salió Cornelio a su encuentro y se echó a sus pies a modo de homenaje, pero Pedro lo alzó9 diciendo:
–«Levántate, que soy un hombre como tú.»
Pedro tomó la palabra y dijo:
– «Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea.»
Todavía estaba hablando Pedro, cuando cayó el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban sus palabras.
Al oírlos hablar en lenguas extrañas y proclamar la gran­deza de Dios, los creyentes circuncisos, que habían venido con Pedro, se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se derramara también sobre los gentiles.
Pedro añadió:
– «¿Se puede negar el agua del bautismo a los que han recibido el Espíritu Santo igual que nosotros?»
Y mandó bautizarlos en el nombre de Jesucristo.
Le rogaron que se quedara unos días con ellos.

» Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4, 7-10

Queridos hermanos:
Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es
amor.
En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados.

» Evangelio

+Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 9-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; per­maneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
De modo que lo que pidáis el Padre en mi nombre os lo dé.
Esto os mando: que os améis unos a otros.»

LECTURAS DEL DOMINGO