La Iglesia beatifica en Santander a 80 mártires, entre ellos tres Carmelitas Descalzos

7 Nov 2026 | Actualidad

La Iglesia ha vivido este sábado, 7 de noviembre, una jornada de profunda alegría y acción de gracias con la beatificación de 80 mártires de la persecución religiosa en España, entre los que se encuentran tres religiosos de la Orden de los Carmelitas Descalzos: el P. Atanasio del Sagrado Corazón de Jesús, el H. Ruperto de la Cruz y el H. Maximino de la Virgen del Carmen.

La solemne celebración ha tenido lugar en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Santander y ha estado presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, en representación del Santo Padre, el papa León XIV.

Junto al cardenal han participado el obispo de Santander, monseñor Arturo Ros, y una amplia representación de arzobispos, obispos, sacerdotes, religiosos y fieles que han querido acompañar este acontecimiento de especial significado para la Iglesia española.

La Provincia Ibérica de Santa Teresa de Jesús de los Carmelitas Descalzos ha estado representada por su superior provincial, el P. Francisco Sánchez Oreja, acompañado por un amplio número de religiosos de la Provincia, que han participado en la celebración y compartido la alegría de la beatificación de estos tres hermanos.

Tres nuevos beatos para el Carmelo Descalzo

Los nuevos beatos forman parte de la causa encabezada por el sacerdote Francisco González de Córdova y sus 79 compañeros mártires, que incluye sacerdotes diocesanos, religiosos, seminaristas y fieles laicos que perdieron la vida durante la persecución religiosa de 1936.

Para la familia del Carmelo Descalzo, la beatificación tiene una significación particular por el reconocimiento del testimonio de tres religiosos que permanecieron fieles a su vocación hasta la entrega de la propia vida.

El P. Atanasio del Sagrado Corazón de Jesús, natural de Guipúzcoa, era subprior del convento de Santander en 1936. Tras la expulsión de los religiosos de la comunidad, permaneció en la ciudad y fue detenido por su condición sacerdotal y religiosa. El 30 de diciembre de 1936 fue asesinado y arrojado al mar en la bahía de Santander. Su cuerpo nunca fue recuperado.

El H. Ruperto de la Cruz, natural de Navarra, había llegado al convento de Santander en 1930, donde desempeñaba los oficios de portero y sacristán. Fue detenido el 17 de noviembre de 1936 después de reconocer abiertamente su condición de carmelita descalzo. Desapareció la noche siguiente y sus restos nunca fueron encontrados.

El H. Maximino de la Virgen del Carmen, natural de la provincia de Burgos, había ingresado en el Carmelo Descalzo en mayo de 1935. Era novicio y tenía solamente 20 años, siendo el más joven de los 80 mártires beatificados. Murió el 27 de diciembre de 1936, durante su reclusión en el barco prisión Alfonso Pérez, después de dejar pasar delante de él a otro prisionero, padre de familia, al que salvó la vida con su gesto.

Una celebración de comunión y esperanza

La presencia del superior provincial y de numerosos religiosos de la Provincia Ibérica en Santander ha sido una expresión de comunión con la Iglesia diocesana y de gratitud por el reconocimiento del testimonio de estos tres hermanos.

Su beatificación invita a contemplar el martirio desde la fe, el perdón y la esperanza, recordando que la memoria de quienes entregaron su vida por Jesucristo no debe convertirse en motivo de enfrentamiento, sino en una llamada a la reconciliación y al amor.

La espiritualidad de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, centrada en la amistad con Dios, la entrega y la fidelidad al Evangelio, encuentra en estos tres nuevos beatos un testimonio concreto de una vocación vivida hasta sus últimas consecuencias.

Una alegría compartida por toda la familia carmelitana

La beatificación del P. Atanasio, el H. Ruperto y el H. Maximino constituye un acontecimiento de especial relevancia para la Orden de los Carmelitas Descalzos y, particularmente, para la Provincia Ibérica.

Sus nombres se incorporan a la memoria de santidad de la Iglesia como testigos de una fe que supieron mantener en circunstancias de extraordinaria dificultad.

La celebración de Santander ha sido una oportunidad para agradecer sus vidas, recordar a todos los mártires y renovar el compromiso de vivir el Evangelio desde la fraternidad, el servicio y la esperanza.

La Eucaristía de beatificación puede verse íntegramente a través del siguiente enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=sicubymlTIk

Desde la Provincia Ibérica de Santa Teresa de Jesús damos gracias a Dios por estos tres nuevos beatos y pedimos que su testimonio nos ayude a vivir con mayor fidelidad nuestra vocación carmelitana, haciendo del amor y del perdón el centro de nuestra vida.