El Carmelo Seglar de Plaza España (Madrid) celebra nuevas promesas temporales y definitivas en la solemnidad de Pentecostés

25 May 2026 | Actualidad

La comunidad del Carmelo Descalzo Seglar de Plaza España, en Madrid, celebró el pasado 24 de mayo, solemnidad de Pentecostés, una jornada profundamente significativa para la vida de la familia carmelitana con la realización de nuevas promesas temporales y definitivas dentro de la Orden Seglar del Carmelo Descalzo.

La Eucaristía estuvo presidida por el P. Francisco Sánchez Oreja, OCD, provincial de la Provincia Ibérica de Santa Teresa de Jesús, acompañado por miembros de la comunidad carmelitana y numerosos familiares, amigos y miembros del Carmelo Seglar que quisieron unirse a esta celebración vocacional.

Durante la celebración realizaron sus promesas temporales Julio del Amor de Dios y Santa Maravillas de Jesús y Jully de la Dolorosa Pasión. Asimismo, la Hna. Sandra Carmen de la Trinidad realizó sus promesas definitivas y Cristina de Nuestra Señora del Carmen emitió sus votos dentro de la comunidad seglar.

La celebración puso de manifiesto la riqueza y vitalidad del Carmelo Seglar dentro de la gran familia del Carmelo Descalzo. Hombres y mujeres que, permaneciendo en medio del mundo, viven el carisma teresiano-sanjuanista desde la oración, la fraternidad y el compromiso evangélico, haciendo presente la espiritualidad del Carmelo en la vida cotidiana, familiar, profesional y social.

El Carmelo Seglar constituye una expresión esencial de la herencia espiritual de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. A través de su vocación laical, sus miembros están llamados a cultivar una profunda vida interior, alimentada por la oración y el encuentro con Dios, al tiempo que testimonian el Evangelio desde la sencillez y la cercanía de la vida ordinaria.

Las promesas temporales y definitivas representan precisamente ese deseo de vivir con mayor profundidad el seguimiento de Cristo según el espíritu del Carmelo Descalzo, integrando contemplación y misión en el corazón del mundo.

La solemnidad de Pentecostés, fiesta del Espíritu Santo y del nacimiento de la Iglesia, ofreció además un marco especialmente significativo para esta celebración vocacional, marcada por la gratitud, la alegría y la esperanza compartida por toda la comunidad carmelitana.