Del 6 al 12 de abril de este año 2026, un pequeño grupo de internos del Centro Penitenciario de Jaén, acompañados por el Monitor de deportes, del Coordinador de la UTE (Unidad Terapéutica y Educativa del Centro Penitenciario de Jaén) y la Coordinadora del Departamento de Trabajo Social, han recorrido la Sierra de Segura, entre Beas y Caravaca, realizando el Camino de San Juan de la Cruz, un camino hacia el interior, en la compañía del santo, tan místico como compañero, tan santo como cercano. Su experiencia y oración se han dejado ver en el esfuerzo que exige esta travesía de montaña, en el recuerdo de su pensamiento y obra literaria, pero, también, en la belleza y la potencia de hermosos amaneceres, el silencio o la conversación sencilla, el merecido descanso y la cálida acogida de otros caminantes o lugareños.
Amaneceres que llenan de gozo y esperanza cada día por llegar, y borran, con amor, el error y el sufrimiento; atardeceres que preludian el abrazo del buen Dios en medio de la noche y donde haga falta: así nos lo recuerda san Juan de la Cruz en su obra Llama de Amor viva (3, 27):
“Si el alma busca a Dios, mucho más la busca su Amado a ella”
Han sido días inolvidables por estos caminos que el santo recorrió en más de una decena de ocasiones en ambos sentidos entre Baeza o Beas y Caravaca, para la atención de las fundaciones del Carmelo Descalzo, andando, siempre con un compañero y una mula que les servía de ayuda para la carga y la orientación. Como antaño, han pasado por las poblaciones de Beas de Segura, Hornos, Pontones, Santiago de la Espada, en la provincia de Jaén; Pedro Andrés y Nerpio, de la de Albacete (Castilla-La Mancha); El Sabinar (Moratalla) y Caravaca de la Cruz, de la de Murcia.
Hoy, desde la Unidad Terapéutica Educativa del Centro Penitenciario de Jaén, este pequeño grupo de valientes mira de cara al futuro, sin miedo y llenos de confianza. Ha sido también fruto de un trabajo bien hecho, día a día, crecido en la paciencia y la esperanza, que ahora da uno de sus frutos en esta bonita experiencia, que sin duda marcará un antes y un después en sus protagonistas. Quizá la noche nuble la vista, pero la luz de la fe es guía y potencia total, “en una noche oscura, con ansias, en amores inflamada…” también nos dice san Juan de la Cruz en su poema“La noche oscura” … Así nos lo han dado a entender estas personas, que, desde sus circunstancias, nos impelen a obrar el bien sea cual sea nuestra condición.
Ha merecido la pena el esfuerzo necesario de permisos, dinámicas grupales, tareas… Ha merecido la pena ilusionarse de nuevo. Una experiencia ejemplar, cuyos resultados sobrepasan el esfuerzo invertido y llenan de sentido cuantas se puedan realizar después. ¡Gracias!
María José Lozano Bernal, ocds.
Francisco Javier García López, ocds.


