Navidad en versos

24 Dic 2024 | Actualidad

La Navidad es una fiesta para todas las familias. Es el momento del año donde todos se reúnen para compartir la mesa y la alegría porque Dios nace. Nace de nuevo y nace para que haya vida, unión, amor entre todos los que forman una familia. Lo mismo pasa en la familia que funda Santa Teresa. Además ella misma invita a sus hijas a celebrarlo con toda la ilusión y comienzan a correr de convento en convento villancicos compuestos por la Madre Teresa y sus hijas. Los copian, los intercambian y los cantan para celebrar que Dios ha nacido en Ávila, Segovia, Sevilla, Malagón,… y con el paso del tiempo por toda la geografía española según se van fundando más conventos carmelitanos. Hay que pensar en las monjas cantando con panderos y castañuelas letrillas como esta misma que escribe Santa Teresa:

“¡Ah, pastores que veláis,

por guardar vuestro rebaño,

mirad que os nace un Cordero,

Hijo de Dios soberano!”.

Y no sólo por parte de las monjas, también los frailes aunque menos, escriben cantos para la Navidad. Ahí tenemos que recordar de modo especial a San Juan de la Cruz que compone los Romances de la Encarnación. Son 9 romances en los que repasa toda la historia de la salvación para terminar contemplando la escena del Nacimiento:

“Y la Madre estaba en pasmo

de que tal trueque veía:

el llanto del hombre en Dios,

y en el hombre la alegría,

lo cual del uno y del otro

tan ajeno ser solía”.

No se queda en esos años lejanos del siglo XVI, sino que se transmite esa vida íntima familiar y llega hasta Santa Teresita, que una noche de Navidad, para alegrar a sus hermanas, escribe un largo poema conocido como La Pajarera del Niño Jesús. Ahí van algunas estrofas:

“¡Dulce Jesús, nuestro pequeño hermano!,

Tú abandonaste el cielo por nosotros;

mas tú lo sabes bien, nuestro Carmelo

es, divino Jesús, tu jaula de oro.

Jesús, los bosquecillos de este mundo
no pueden a tus siervos contentar;
en la profunda soledad del claustro
cantar sólo a tu gloria es nuestro afán.

A semejanza de él (pajarillo), en nuestra pajarera,

todo lo recibimos de tu mano;

pues la única cosa necesaria

es amarte, Niñito, nuestro hermano

Por eso aquí cantamos tu alabanza

en unión con los ángeles del cielo,

esos puros espíritus, que aman

a estos pajarillos del Carmelo”.

Llegamos al siglo XX y nos encontramos con más sorpresas. El Beato Eufrasio del Niño Jesús, asesinado por odio a la fe el 12 de octubre de 1934 en Oviedo, es un auténtico maestro en el arte de la poesía. Entre sus numerosos y enjundiosos poemas no encontramos ninguno dedicado a la Navidad. Sólo contamos con una letrilla que utiliza como final para una  presentación sin par de lo que es y debe ser la verdadera Navidad vivida en familia al mismo tiempo que defiende con ardor el modelo de familia tradicional, fundamento de la vida de la Iglesia:

“Corramos pastores

corred a adorar

al Rey de los cielos

que ha nacido ya…

que ha nacido ya.

Venid y digamos

con mucho fervor:

Santo, Santo, Santo Dios”.

Y en nuestros días la tradición sigue viva. Cuando visitamos a las carmelitas en estas fechas siempre se suele terminar con algún villancico que ha compuesto una hermana o se saca el papel manuscrito de algún canto que hace años escribió alguna religiosa que ya celebra la Navidad con el Niño. La esperanza y alegría no falta, todo es gozo porque ha nacido un Niño, ha nacido Dios, ha nacido el Salvador:

¡Venid todos y cantad,

vamos todos a entonar;

a rezar y a esperar

una nueva Navidad!

¡FELIZ Y SANTA NAVIDAD!

P. Rafael Pascual Elías, ocd