La ciudad de Caravaca de la Cruz ha acogido el pregón de la Semana Santa 2026, pronunciado por el carmelita descalzo P. Pascual Gil Almela, en el marco de un año especialmente significativo para la familia carmelitana, marcado por el Año Jubilar sanjuanista (300 años de la canonización de San Juan de la Cruz y 100 de su proclamación como Doctor de la Iglesia).
El pregón, de profundo contenido espiritual y marcado por un tono testimonial, ofreció una reflexión sobre el sentido de la Semana Santa como experiencia viva del misterio pascual, invitando a los presentes a redescubrir la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo como centro de la fe cristiana.
Desde sus propias raíces cofrades, el pregonero compartió su experiencia personal, subrayando cómo la vivencia de la fe en el seno de la familia y de las cofradías constituye una auténtica escuela de vida cristiana. A partir de ahí, articuló un discurso que unía tradición, espiritualidad y vida concreta, poniendo en valor la riqueza de la religiosidad popular como camino hacia Dios.
Uno de los ejes centrales del pregón fue la figura de San Juan de la Cruz, cuya presencia y legado en estas tierras fueron recordados como guía espiritual para vivir la Semana Santa. El santo carmelita fue presentado como maestro de la noche y del camino interior, capaz de iluminar el sufrimiento humano desde la experiencia del amor de Dios.
El pregonero destacó también el significado singular de Caravaca como ciudad de la Cruz, lugar de peregrinación y encuentro, donde la Santísima y Vera Cruz se convierte en signo vivo de esperanza para tantos hombres y mujeres que llegan buscando consuelo, sentido y renovación interior.
A lo largo del pregón, se hizo un amplio recorrido por los distintos momentos de la Semana Santa caravaqueña, reconociendo el papel fundamental de las cofradías y hermandades como custodias de la tradición y transmisoras de la fe. En ellas, señaló, se hace visible una espiritualidad encarnada en la vida del pueblo, capaz de unir generaciones y de mantener viva la memoria del Evangelio.
El acto concluyó con una invitación a vivir intensamente los días santos, dejando que la experiencia de la Cruz conduzca a la esperanza de la Resurrección, en una ciudad que cada año vuelve a ponerse en pie ante el Misterio.
Con este pregón, Caravaca de la Cruz inicia el camino hacia una nueva Semana Santa, en la que tradición, fe y vida se entrelazan para anunciar, una vez más, la victoria de Cristo sobre la muerte.


