El IV Capítulo Provincial de la Provincia Ibérica de los Carmelitas Descalzos ha reelegido al P. Francisco Sánchez Oreja como Superior Provincial para el próximo trienio, renovando así su servicio al frente de la Provincia tras los últimos tres años de gobierno.
El P. Francisco Sánchez Oreja, natural de Calvarrasa de Abajo (Salamanca), nació el 9 de noviembre de 1977. Inició su camino formativo en el seminario menor de la provincia de Castilla, en Medina del Campo, donde cursó sus estudios de primaria y secundaria.
Tomó el hábito en el Desierto de las Palmas (Castellón) el 20 de septiembre de 1995, realizando al año siguiente su primera profesión en el convento de Segovia. Posteriormente continuó su formación en Salamanca, donde cursó estudios de filosofía y teología en la Universidad Pontificia, y realizó su profesión solemne el 13 de diciembre de 2001.
Su formación se completó en el CITeS (Centro Internacional Teresiano Sanjuanista), donde se especializó en el carisma de la Orden, obteniendo la licenciatura en Teología Espiritual. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 2003. Posteriormente, realizó un Master en doctrina social De la Iglesia
A lo largo de su trayectoria ha desempeñado diversos servicios dentro de la Orden. Fue ayudante del director del seminario de Medina del Campo en 2005, consejero provincial de la provincia de Castilla entre 2005 y 2008, y superior del convento de Medina del Campo, donde también ejerció como director del Colegio San Juan de la Cruz y del seminario menor.
Tras la creación de la Provincia Ibérica, volvió a ser superior en Medina y consejero provincial, así como secretario del consejo.
Tras su reelección, el P. Francisco Sánchez Oreja ha expresado su disponibilidad para continuar este servicio con actitud de escucha y responsabilidad compartida, consciente del momento que vive la Provincia. En sus palabras, ha subrayado la importancia de afrontar con realismo y esperanza los desafíos actuales, entre ellos la pastoral vocacional, el acompañamiento de los jóvenes, la reconfiguración de presencias y la necesidad de seguir fortaleciendo la unidad en un contexto cada vez más diverso e intercultural.
Asimismo, ha reiterado que entiende este nuevo periodo no como una tarea personal, sino como un camino que se recorre en comunidad, poniendo en el centro la fidelidad al carisma y la misión de la Orden. Desde esta perspectiva, ha invitado a todos los religiosos a seguir construyendo juntos una Provincia abierta, fraterna y disponible para el servicio de la Iglesia, confiando en que el Espíritu siga guiando los pasos en este nuevo tiempo.


