El Consejo Provincial de la Provincia Ibérica de los Carmelitas Descalzos ha celebrado una nueva reunión de trabajo en la comunidad de Zaragoza, en una sesión marcada por el discernimiento compartido y la mirada puesta en los principales retos y horizontes de la vida provincial.
La reunión comenzó con un recuerdo agradecido por la vida y el ministerio del P. Luis Javier Fernández Frontela, recientemente fallecido. Los consejeros elevaron una oración de acción de gracias por su entrega a la Orden, su profundo amor a la historia del Carmelo y su servicio generoso a la Provincia.
A lo largo de la jornada se abordaron los asuntos ordinarios de gobierno, con especial atención a la marcha del Vicariato de América y de la Delegación de África, valorando el desarrollo de sus proyectos pastorales, comunitarios y formativos, así como las necesidades y acompañamientos previstos para los próximos meses.
Un bloque importante de la reunión estuvo dedicado a la preparación del próximo Capítulo Provincial, reflexionando sobre el proceso capitular, los tiempos, los contenidos y los aspectos organizativos que deberán ir concretándose progresivamente, en un clima de escucha y corresponsabilidad.
Asimismo, el Consejo dedicó un espacio significativo a la promoción vocacional, constatando con esperanza un mayor movimiento en este ámbito y la presencia de un grupo considerable de aspirantes, lo que invita a seguir cuidando el acompañamiento, el discernimiento y la propuesta vocacional en la Provincia.
La reunión reservó también un tiempo amplio al ámbito económico, analizando con detenimiento la situación actual, los recursos disponibles, la sostenibilidad de las comunidades y las líneas de gestión responsable que permitan sostener la misión y la vida fraterna de la Provincia.
El encuentro concluyó en un clima de fraternidad y confianza, renovando el compromiso de seguir caminando juntos, fieles al carisma teresiano-sanjuanista y atentos a los signos de los tiempos en la vida de la Iglesia y de la Orden.
El Consejo Provincial desea expresar su agradecimiento sincero a la comunidad de Zaragoza por su acogida cercana y fraterna, por las facilidades ofrecidas para el desarrollo de la reunión y por el clima de hogar que ha permitido compartir el trabajo, la oración y el discernimiento en un ambiente de auténtica fraternidad carmelitana. Su disponibilidad y cuidado han hecho posible que este encuentro se viviera como una verdadera experiencia de comunión y servicio al bien de la Provincia.


