Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

«Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?»
18-06-2021
«Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?»

El relato de Marcos sigue muy de cerca las vicisitudes de Jesús y sus discípulos y cómo estos van comprendiendo, entre el asombre y los sustos quién es realmente su Maestro. Hemos escuchado un relato de revelación, ambientado como un “milagro de naturaleza” aunque con la forma de un exorcismo, a causa del modo cómo Jesús afronta al “espíritu” del mar que amenaza a los discípulos. El marco, desde luego, es impresionante: es el atardecer de un día de trabajo y predicación y Jesús ordena entrar al mar para pasar a la otra orilla. Enseguida rompe la tormenta mientras él duerme tranquilamente, en la parte trasera. No se trata de sueño por cansancio o despreocupación nocturna sino de confianza, soberanía y seguridad. Jesús, al contrario que los discípulos, sabe que no tiene que temer nada de este mar, aunque era bastante peligroso de suyo y muy capaz de formar tempestades de improviso como se narra aquí. Hay un fuerte contraste entre esta imagen de Jesús dormido y la violencia con que lo despiertan los discípulos, asustados, aunque con razón, puesto que el agua ya entraba en la barca que se veía muy sacudida por el viento. Junto a otros comentarios, no podemos olvidar cómo el Papa Francisco usó este texto para motivar nuestra oración en lo más oscuro de esta crisis sanitaria; creo ese gesto y comentario forma parte ya de la “tradición” de interpretación de este texto y define bien su contenido.

Sin duda, muchas situaciones pasadas y, sobre todo, presentes, nos ayudan a revivir esta interpretación. Así, estamos inmersos en una o varias guerras culturales por no se sabe ya muy bien qué hegemonías, que levantan olas de odios y fanatismo como hacía muchos años que no aparecían, al menos con esta violencia. Se trata de fuerzas que pueden parecer incontrolables y amenazadoras. Cuando Jesús es despertado, en primer lugar, se ocupa del asunto, increpando al viento y al lago como antes había hecho con los espíritus inmundos. Y solo cuando la situación se calma, les recrimina su cobardía y falta de fe. Los discípulos se asombran extraordinariamente y profundizan si no en la respuesta de quién es realmente Jesús, al menos a plantear verdaderamente la pregunta. Jesús controla al mar “con una puerta” y hasta le habría puesto “nubes por mantillas” (primera lectura), y así a todas las fuerzas naturales y, lo más importante, está dispuesto a ejercer esta autoridad para proteger a los suyos, a todos. Siguen una buena ocasión para que caigamos en la cuenta de que nuestra fe nos hace saber su cercanía y su poder, inútil para hacer el mal, perfecto para bendecir, hacer crecer y salvaguardar la vida y nuestra fraternidad.

» Primera Lectura

Lectura del libro de Job 38, 1. 8-11

El Señor habló a Job desde la tormenta:
– «¿Quién cerró el mar con una puerta,
cuando salía impetuoso del seno materno,
cuando le puse nubes por mantillas
y nieblas por pañales,
cuando le impuse un límite
con puertas y cerrojos,
y le dije: "Hasta aquí llegarás y no pasarás;
aquí se romperá la arrogancia de tus olas"?»

» Segunda Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 14-17

Hermanos:
Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron.
Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vi­van para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos.
Por tanto, no valoramos a nadie según la carne.
Si alguna vez juzgamos a Cristo según la carne, ahora ya no.
El que es de Cristo es una criatura nueva.
Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado.

» Evangelio

+Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 35-40

Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Vamos a la otra orilla.»
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole:
– «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?»
Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago:
– «¡Silencio, cállate!»
El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo:
– «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?»
Se quedaron espantados y se decían unos a otros:
– «¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!»

LECTURAS DEL DOMINGO