Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Maestro, ¿qué hacemos nosotros?"
10-12-2021
"Maestro, ¿qué hacemos nosotros?"

En este domingo se nos revela y recuerda que la llegada y venida del Señor –tema del adviento y motor de la vida cristiana– tiene que ver estrechamente con la salvación, que es la intervención directa de Dios en nuestras vidas para llevarnos a la plenitud de la vida y de nuestras posibilidades pero tomándonos a cada uno donde nos encuentra. Mirando de cerca estas dos –o tres– venidas de Cristo que recordamos y revivimos en este tiempo especialmente, contemplamos el rostro verdadero del Dios: por un lado queda claro que nos creó para cumplir en nosotros todo lo que nuestro ser de criaturas promete (y así lo culminará en su venida al final de los tiempos) pero el otro lado, es capaz de hacerse cargo de la situación histórica y real de cada una de las personas (primera venida). La historia del pecado original (fiesta de la Inmaculada) nos recordó también que no podemos eludir la lucha contra el propio mal, la injusticia y la desconfianza hacia Dios en nuestra vida. Estar convencidos de que “no pecamos” o que nuestro pecado no importa o no será tenido en cuenta es un gran peligro para nuestra vida de creyentes. No es que tengamos que estar cada día temiendo la “condenación” o el desperdicio completo de nuestras vidas pero sí tenemos que pensar que nos estamos perdiendo muchísimas cosas de Dios y de los demás, que nuestra vida se puede detener y no avanzar hacia su meta y fin, que es la plena comunión con el Señor y con los hermanos.

Esta es la historia de las relaciones entre Dios e Israel, tal y como lo cuentan las profetas (primera lectura) y por eso los enviados de Dios hablan siempre de conversión, de redención cuando el Señor se plantea o decide a “venir” en medio de nosotros. Y así sucede con el último de los profetas (Evangelio). Juan el Bautista predica un “bautismo de conversión” y el texto de hoy nos relataba las condiciones y consecuencias que el mismo profeta atribuía a este gesto: “qué hacemos”, le preguntaban quienes se acercaban y Juan les iba dando tanto indicaciones personales como comunes que inciden, sobre todo, en que los “bautizados” por Juan se alejen de la injusticia como la mejor preparación ante la venida de Dios que está por suceder. Estas palabras nos siguen sirviendo; tenemos la mejor ocasión para revisar y corregir las injusticias y “conciertos”, como dice Sta. Teresa, que detienen y dificultan nuestra vida creyente. Es lo que podemos y tenemos que hacer, esta preparación es el “sí” que el Señor precisa (como el de María) para que avance nuestra personal historia de salvación. Este esfuerzo vale y valdrá la pena pues será seguido, inmediatamente, de la aparición del mesías, quien bautizará con Espíritu Santo, esto es, cambiará efectivamente el corazón de los creyentes con el mismo poder vivo de Dios, su fuego.

» Primera Lectura

Lectura del Profeta Sofonías 3, 14-18a

Regocíjate, hija de Sión,
grita de júbilo, Israel,
alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén.
El Señor ha cancelado tu condena,
ha expulsado a tus enemigos.
El Señor será el rey de Israel,
en medio de ti, y ya no temerás.
Aquel día dirán a Jerusalén: No temas, Sión,
no desfallezcan tus manos.
El Señor tu Dios, en medio de ti,
es un guerrero que salva.
El se goza y se complace en ti,
te ama y se alegra con júbilo
como en día de fiesta.

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 4, 4-7

Hermanos:
Estad siempre alegres en el Señor;
os lo repito, estad alegres.
Que vuestra mesura la conozca todo el mundo.
El Señor está cerca.
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión,
en la oración y súplica con acción de gracias,
vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio,
custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos
en Cristo Jesús.

» Evangelio

+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas 3, 10-18

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
–¿Entonces, qué hacemos?
El contestó:
–El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.
Vinieron también a bautizarse unos publicanos; y le preguntaron:
–Maestro, ¿qué hacemos nosotros?
El les contestó:
–No exijáis más de lo establecido.
Unos militares le preguntaron:
–¿Qué hacemos nosotros?
El les contestó:
–No hagáis extorsión a nadie, ni os aprovechéis con denuncias, sino contentaos con la paga.
El pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:
–Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego: tiene en la mano la horca para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.
Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.

LECTURAS DEL DOMINGO


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