Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

«Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco»
16-07-2021
«Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco»

El texto del Evangelio de hoy nos sumerge en lo que podríamos llamar el verdadero humanismo del mensaje de Cristo. Queda claro en este fragmento que este “humanismo” no tiene que ver con discusiones teóricas sino con los mismos hombres, con todas las personas, en el sentido de que Jesús proclama la Palabra de Dios para todos y esta Palabra tiene que ser acercada, verificada, vivida, transmitida por los mismos hombres. El Evangelio es para los hombres y depende de ellos a la hora de la verdad, aunque tenga de su parte al mismo Dios, cuya voluntad, empero, siempre respeta la humana. En el relato, los discípulos regresan de su primer envío a hacer y decir lo que decía y hacía Jesús y, naturalmente, le cuentan “todo lo que habían hecho y enseñado”. En respuesta, Jesús los invita a descansar, “solos” y en un “sitio tranquilo”. Si en cualquier trabajo u ocupación es preciso este descanso, también lo es en los que anunciamos o pretendemos anunciar el Evangelio. Más todavía: se nos recuerda que este descansar, valorar lo hecho, estar “solos” con Jesús es también parte del encargo, de la misión. Casi tan importante –o más– que hacer y decir es estar con Jesús, estar unos con otros para descansar y tomar ánimos y fuerzas. Y si sucede lo que también narra el texto, que las personas que necesitan ser ayudadas llegan “corriendo” y es preciso atenderlas, no hay que descuidar nunca lo primero, dejándolo para el momento oportuno porque es esencial.

Y solo desde estos momentos de descanso y paz se puede percibir la real urgencia que expresan las personas acudiendo fuera de plazo y lugar a “reclamar” el Evangelio. Para tener algo que ofrecerles es imprescindible esta cercanía a Jesús que es, primero, quien envía y, después, el mismo contenido del envío, cuando se cumpla todo el tiempo y suceda la Pascua. Lo que nos debe guiar –a ministros y pastores y a todos los creyentes– es esa misma compasión que experimentaba Jesús al contemplar a aquella masa de personas, un gran grupo de “ovejas sin pastor”, pues de ahí se obtiene la fuerza y la paciencia para enseñarles con calma. Podríamos decir que nunca como hoy ha habido tantas ovejas bien formadas pero al mismo tiempo nunca ha habido tantas completamente desorientadas, entre intereses, egoísmos e ideologías y todas las fuerzas que originan sus interconexiones. En este ambiente se requiere más descanso que nunca y también más calma que nunca en la enseñanza, para pacientemente intentar desmontar tantos tinglados ideológicos como hay montados y funcionando y poder mostrar la verdadera fuerza y humanidad del Evangelio de Cristo.

» Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías 23, 1-6

Ay de los pastores que dispersan
y dejan perecer las ovejas de mi rebaño
–oráculo del Señor–.
Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel:
– «A los pastores que pastorean a mi pueblo:
Vosotros dispersasteis mis ovejas,
las expulsasteis, no las guardasteis;
pues yo os tomaré cuentas,
por la maldad de vuestras acciones
– oráculo del Señor. ­
Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas
de todos los países adonde las expulsé,
y las volveré a traer a sus dehesas,
para que crezcan y se multipliquen.
Les pondré pastores que las pastoreen;
ya no temerán ni se espantarán,
y ninguna se perderá
– oráculo del Señor–
Mirad que llegan días
– oráculo del Señor– ­
en que suscitaré a David un vástago legitimo:
reinará como rey prudente,
hará justicia y derecho en la tierra.
En sus días se salvará Judá,
Israel habitará seguro.
Y lo llamarán con este nombre:
El–Señor–nuestra–justicia.»

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 13-18

Hermanos:
Ahora estáis en Cristo Jesús.
Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos.
Él es nuestra paz.
Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio.
Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, hacien­do las paces para crear con los dos en él, un solo hombre nuevo.
Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio.
Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros los de lejos; paz también a los de cerca.
Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.

» Evangelio

+Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con  Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. El les dijo:
– «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontra­ban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

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