Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Hasta entonces no habían entendido la Escritura"
02-04-2021
"Hasta entonces no habían entendido la Escritura"

La Pascua cristiana, la Pascua de Cristo, celebra la realidad de la vida que vence a la muerte, que está luchando con ella día a día, la vida que no se deja asustar ni oscurecer por la muerte. Si lo pensamos, es lo más propio de Dios: anunciar y hacer presente el bien –y el bien supremo por excelencia, la vida– en el mismo centro y medio que lo niega. Hoy ya lo contemplamos de buena mañana pero el acontecimiento sucedió justo en la mitad de la noche más oscura, cuando nadie miraba y Dios podía actuar a sus anchas y sin limitaciones. Así también lo declaraba después el Evangelio: los discípulos acuden al sepulcro donde fue depositado Jesús, muerto y bien muerto, y pueden ver con sus ojos (y algunos después también con su fe) que allí los signos de la muerte (la losa, las vendas, el sudario) son ahora signos de esperanza que apuntan a lo que ha sucedido en lo más hondo de la noche. Hasta ese momento, dice el texto, “no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos”. Esta era la clave y el fin de toda es “historia de Jesús” (primera lectura) que comenzó en Galilea; la historia de este hombre, ungido por el Espíritu, y que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el mal, la enfermedad y la desesperación, no acabó tras su tremenda y terrible ejecución y muerte pues Dios, que lo había enviado, lo resucitó “al tercer día” y lo hizo ver a los testigos elegidos, los que habían caminado con Él y desde aquel instante único, han podido comer y beber con Él vivo de nuevo.

Estas son las “Escrituras” que no habían entendido, la trascendencia de esta historia y de este hombre. Es decir, que este hacer el bien, el hecho de la unción por el Espíritu, y, sobre todo, la compañía de este hombre, continúan, se mantienen. El ha seguido y sigue presente con nosotros como la mejor garantía de que la Escritura se sigue cumpliendo y que Dios ha decretado y obrado el fin de la muerte. Esto es especialmente importante a la luz de nuestras presentes circunstancias: a pesar de la prevalencia de la muerte, la desesperanza, el egoísmo desesperado que es la respuesta de los miedosos y los cobardes, la vida nueva de Cristo, anunciada y celebrada en la Pascua, está presente y actuante y, estamos convencidos, este hecho será lo definitivo.

» Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
–«Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusa­lén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección.
Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados.»

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1-4

Hermanos.
Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arri­ba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también voso­tros apareceréis, juntamente con él, en gloria.

» Evangelio

+Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 1-9

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo:
–«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el sue­lo; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabe­za, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado pri­mero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

LECTURAS DEL DOMINGO