Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz"
12-03-2021
"El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz"

Cuarto domingo de cuaresma y una nueva lección sobre la historia de la alianza. Se trata hoy de cuando esta se rompe, la realidad y sus consecuencias (primera lectura), mostrando que, por un lado, la fe no es una ideología pues no culpa al ambiente ni a los demás de sus propios fracasos y, por otro lado, es Dios quien se empeña siempre en sostenerla y restaurarla. En efecto, el fundamento más grande de la esperanza humana es la experiencia histórica de no haber sido nunca abandonados por Dios, ni siquiera –o especialmente– cuando los hombres hemos querido romper con él o alejarle de nuestras vidas. Así, se nos recuerda hoy el fracaso estrepitoso de la alianza mosaica con el derrumbe de su sociedad y el destierro forzoso en Babilonia. También, que después de setenta años, el mismo Señor logró hacer volver a los suyos a la tierra que les había dado para siempre. El texto no lo dice explícitamente pero sabemos que este segundo éxodo no tuvo mucha alegría ni mucha gloria e inauguró una prórroga de la primera alianza que ya buscaba otro modo de relación, de entender y vivir la comunión necesaria que tiene que haber entre Dios y hombre.

El Evangelio retoma un episodio del primer éxodo, el de la curación de los mordidos por las serpientes de la incredulidad a base de mirar esa misma serpiente que está mordiendo desde la confianza en Dios, desde la certeza de su cercanía y dirección. Es decir, Dios es capaz de convertir aquello que nos destruye, desune y desmorona en comienzo y causa de salvación. Esta vez no será la imagen de una serpiente quien “sea levantado” en medio de este desierto, sino la persona del mismo Hijo de Dios e hijo del hombre. Esto es: Jesús enfrentará y acogerá la muerte en la cruz (la más degradante e infamante) y ello se convertirá en el signo más efectivo de la cercanía, protección y del amor de Dios que siempre vuelve por el hombre. Y que no solo vuelve, sino que está dispuesto a entregar lo más valioso que tiene por amor nuestro, a presentarlo como el Signo que nos haga caer en la cuenta de que nos quiere consigo para siempre, que la salvación no es solo luz y vida hora sino también para siempre, para la eternidad. Pero también este signo incluye una advertencia, similar a las cláusulas de maldición de la primera alianza: es preciso preferir la luz, que nos desnuda y nos traspasa, denuncia nuestras malas obras pero es el único camino para participar de la nueva alianza de amor inaugurada por este signo, por esta entrega.

» Primera Lectura

Lectura del segundo libro de las Crónicas 36, 14-16. 19-23

En aquellos días, todos los jefes de los sacerdotes y el pue­blo multiplicaron sus infidelidades, según las costumbres abo­minables de los gentiles, y mancharon la casa del Señor, que él se había construido en Jerusalén.
El Señor, Dios de sus padres, les envió desde el principio avisos por medio de sus mensajeros, porque tenía compasión de su pueblo y de su morada. Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas, hasta que subió la ira del Señor contra su pueblo a tal unto que ya no hubo remedio.
Los caldeos incendiaron la casa de Dios y derribaron las murallas de Jerusalén; pegaron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos preciosos. Y a los que escaparon de la espada los llevaron cautivos a Babilonia, donde fueron es­clavos del rey y de sus hijos hasta la llegada del reino de los persas; para que se cumpliera lo que dijo Dios por boca del profeta Jeremías:
«Hasta que el país haya pagado sus sábados,
descansará todos los días de la desolación,
hasta que se cumplan los setenta años.»
En el año primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de la palabra del Señor, por boca de jeremías, movió el Señor el espíritu de Ciro, rey de Persia, que mandó publicar de pala­bra y por escrito en todo su reino:
«Así habla Ciro, rey de Persia:
"El Señor, el Dios de los cielos, me ha dado todos los rei­nos de la tierra.
Él me ha encargado que le edifique una casa en Jerusalén, en Judá.
Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, ¡sea su Dios con él, y suba!"»

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 4- 10

Hermanos:
Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo –por pura gracia estáis salvados–, nos ha re­sucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con él.
Así muestra a las edades futuras la inmensa riqueza de su gracia, su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
Porque estáis salvados por su gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir.
Pues somos obra suya. Nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él nos asignó para que las practicásemos.

» Evangelio

+Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 14-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
–«Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas.
Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.»

LECTURAS DEL DOMINGO