Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y ex­pulsando los demonios"
05-02-2021
"Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y ex­pulsando los demonios"

La mayor parte, o al menos la más visible, la más difundida de la acción de Jesús por manifestar el cambio real que significa su palabra y su acción se identifica con sus curaciones o “milagros” (actos de poder según el Evangelio). El domingo pasado ya escuchábamos cómo mostraba que su enseñanza tenía efectivamente una autoridad expulsando al demonio (espíritu inmundo) que se puso a protestar su presencia y a reaccionar ante lo que Jesús decía. Y hoy se nos dice que al salir de esa sinagoga sigue actuando de igual manera, primero en la casa de Simón curando a su suegra y después a todos los enfermos que le presentan, con “diversos males”, así como expulsando “muchos demonios”. Si consideramos que en la antigüedad esta acción demoníaca se extendía a cualquier mal o enfermedad que no presentase señales o causas bien visibles, podemos entender que Jesús muestra su autoridad y la realidad de su propuesta curando males bien reales y haciendo ver así, en consecuencia que todas estas personas, especialmente los pobres y sin medios, ya no estaban abandonados, que había alguien que se cuidaba de ellos. En estos meses de crisis que seguimos viviendo podemos hacer muy bien la inferencia de lo que debían experimentar los pobres del pasado: sin dinero, sin ayuda, sin el consuelo de la reducida medicina del tiempo, cualquier mal o enfermedad (que hoy se cura con buena alimentación o medicamentos comunes) podía significar la muerte cercana y bien real, sin que a ninguna otra autoridad, divina o humana, le preocupase lo más mínimo.

Ayer como hoy, las personas no tenemos más valor para los poderes reinantes que nuestra aportación en dinero, trabajo o votos. Hoy como ayer, estamos comprobando como los sistemas y las leyes no pueden llegar nunca donde deber llegar la compasión, que es la preocupación “carnal”, realmente existente, de unos seres por otros, sobre todo cuando las situaciones se ponen realmente mal. La acción de Jesús se entiende bien en este contexto y también el gran impacto que enseguida empezó a tener: realmente parecía que Dios había comenzado a visitar a los suyos, empezando por los más necesitados. De hecho el relato habla también de las consecuencias de esas curaciones: de un lado, muchos se sentían impulsados a servir, como la suegra de Pedro, y otros muchos a irlo contando por ahí. Hasta los demonios quieren testimoniarlo, aunque el texto decía que Jesús no les dejaba. No era la propaganda lo que le interesaba, ni lo espectacular, sino el mantenerse en la misión encargada por Dios mismo, el Evangelio. Por ello, necesita la soledad, la oración, la comunicación íntima con Dios, quien le envía y le mueve. Allí, a solas con Él, podía discernir y valorar y decidir sus próximas acciones: como seguir enseñando esta verdad y haciéndola realidad en el poco tiempo que esta misma realidad le iba a consentir.

 

» Primera Lectura

Lectura del libro de Job 7, 1-4. 6-7

Habló Job, diciendo:
–«El hombre está en la tierra cumpliendo un servicio,
sus días son los de un jornalero;
Como el esclavo, suspira por la sombra,
como el jornalero, aguarda el salario.
Mi herencia son meses baldíos,
me asignan noches de fatiga;
al acostarme pienso: ¿Cuándo me levantaré?
Se alarga la noche
y me harto de dar vueltas hasta el alba.
Mis días corren más que la lanzadera,
y se consumen sin esperanza.
Recuerda que mi vida es un soplo,
y que mis ojos no verán más la dicha.»

» Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9, 16-19. 22-23

Hermanos:
El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!
Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería m paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio. Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a co­nocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio.
Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de to­dos para ganar a los más posibles. Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles; me he, hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos.
Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo tam­bién de sus bienes.

» Evangelio

+Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sina­goga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La pobla­ción entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los de­monios lo conocían, no les permitía hablar.
Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrar­lo, le dijeron:
– «Todo el mundo te busca.»
Él les respondió:
– «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predi­car también allí; que para eso he salido.»
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y ex­pulsando los demonios.