Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios"
22-01-2021
"Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios"

Según el Evangelio de Marcos, Jesús irrumpe en la vida de su pueblo y en la historia, presentándose como un profeta. En realidad, ya se había presentado mediante el Bautismo (que es siempre el primer domingo de cada nuevo ciclo): como un hombre que se solidariza con sus hermanos, pecadores, y que asume la única propuesta seria de renovación y cambio que era la de Juan el Bautista. Pero hubo más en aquel gesto: sobre este hombre bajó y desde entonces permanece, el mismísimo Espíritu de Dios. Y hoy, podemos decir, este Espíritu y este hombre comienzan a hablar. Y su mensaje es, en la forma, casi idéntico al del resto de los profetas, como nos recordaba la primera lectura a través de la figura del profeta Jonás: una amenaza sobre la realidad que viene a decir que por ese camino no se puede seguir, que la injusticia de los hombres clama al cielo y que Dios la ha escuchado y que el tiempo de su paciencia ha llegado al límite. Si no hay un cambio y rápido, vendrá la destrucción. Como dice el texto, no se trata de una amenaza basada en el uso de la fuerza (los ninivitas no conocen al Dios de Israel, no “han aprendido” a temerlo, luego no se impresionarían ante semejante discurso) sino de un anuncio que, sorpresivamente, los ninivitas creen y escuchan, poniendo en práctica gestos concretos que anuncian, también, su cambio, su conversión. Son gestos de penitencia que muestran que se ha escuchado el anuncio del profeta, ni más ni menos.

El primer anuncio de Jesús es casi lo mismo: “el plazo se ha cumplido”, el tiempo de la verdad ha llegado, el momento de la decisión, de actuar, de hacer algo. Y lo primero que hay que hacer es “convertirse”, esto es, cambiar efectivamente el rumbo y camino de la propia existencia y hacerlo hacia una dirección: creyendo este Evangelio. Como en el caso de Jonás, se trata de creer a un hombre, valorando no tanto lo que dice sino su propia persona y el hecho de que proclame la Palabra. En el caso de Jesús, se irá viendo que persona y Palabra se identifican y de ello da testimonio su gesto siguiente, que se adelantaba el domingo pasado: llama a unos cuantos para que sean sus discípulos, algo que Juan el Bautista nunca había hecho. El texto subraya que es la Palabra quien convoca a estos hombres y les hace salir y dejar sus realidades cotidianas para asumir la de Jesús. Este es también el gesto que determina la conversión. Dejan toda su vida (trabajo, familia) y hasta su misma tradición (a su padre) para abrirse a la gran novedad y esperanza que encarna este hombre.

» Primera Lectura

Lectura de la profecía de Jonás 3, 1-5. 10

En aquellos días, vino la palabra del Señor sobre Jonás:
– «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.»
Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando:
– «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!»
Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños.
Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.

» Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 7, 29-31

Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante.
Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como sí no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no dis­frutaran de él: porque la representación de este mundo se ter­mina.

» Evangelio

+Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 14-20

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a pro­clamar el Evangelio de Dios. Decía:
– «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su her­mano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo:
– «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a
su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes.
Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jor­naleros y se marcharon con él.

LECTURAS DEL DOMINGO