Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor"
03-12-2021
"Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor"

A partir de este segundo domingo, empezamos a recordar los hechos y sucesos que rodearon la primera “llegada” (adviento) del Señor Jesús, aunque sin perder de vista la segunda y, sobre todo, la “visita intermedia”, esto es, la alegría y la realidad de la presencia viva de Cristo en y entre los suyos, en la iglesia y en el mundo. Y la primera venida, la llegada del mesías, está estrechamente relacionada con la predicación de Juan el Bautista, el último de los profetas. La primera lectura ponía en contexto esta predicación con la situación histórica del llamado “segundo éxodo”, el regreso desde el cautiverio de Babilonia (anunciado por Baruc). Se trata de disponerse para acoger y apoyar la intervención de Dios que hace volver a los suyos desde el exilio. El evangelista intenta precisar todo lo posible la fecha histórica del comienzo de esta predicación porque equivale a situar al que viene, a Cristo, en esta historia universal.

El profeta Juan comienza a actuar: este nuevo éxodo, intervención divina, comienza muy cerca: en el interior de cada uno, tomando una decisión que compromete toda la vida. Se trata de prepararse, desde dentro, para recibir a quien llega, para que seamos capaces de reconocer la visita del Dios vivo, para reconocerle como uno más, entre nosotros. En esta preparación y actitud está el mensaje del evangelio para nosotros: es el único modo que tenemos para reconocer a Cristo que sigue viniendo y encontrándose con nosotros a diario. Esta apertura y conversión es la que nos capacita también a nosotros para percibir y experimentar que “ese fin de todas las cosas” no está tan lejano, sino que está llegando, que adviene un poco más cada día, especialmente, cuanto más se imposesiona de nuestra existencia el mismo Señor. De ahí la invitación a rellenar valles y rebajar montes –cada uno sabemos a qué se refiere en nuestras vidas concretas– pero, por encima de todo, a esperar ver la salvación de Dios. En este tiempo experimentamos también lo que es esta celebración litúrgica: momentos especiales escogidos (kairós) para la revelación y el encuentro con el Dios que se viene con nosotros en este Hombre nuevo, Jesucristo. Y cada encuentro con Él es encuentro real con la salvación, con la plenitud, con la vida para siempre, que se manifestaron en unos momentos especiales y significativos de la historia pero que siguen presentes en nosotros, entre nosotros, hoy, y todos los días, hasta el fin del mundo.

» Primera Lectura

Lectura del Profeta Baruc 5, 1-9

Jerusalén, despójate de tu vestido de luto y aflicción
y viste las galas perpetuas de la gloria que Dios te da;
envuélvete en el manto de la justicia de Dios
y ponte a la cabeza la diadema de la gloria perpetua,
porque Dios mostrará tu esplendor
a cuantos viven bajo el cielo.
Dios te dará un nombre para siempre:
«Paz en la justicia, Gloria en la piedad».
Ponte en pie, Jerusalén, sube a la altura,
mira hacia oriente y contempla a tus hijos,
reunidos de oriente a occidente, a la voz del Espíritu,
gozosos, porque Dios se acuerda de ti.
A pie se marcharon, conducidos por el enemigo,
pero Dios te los traerá con gloria,
como llevados en carroza real.
Dios ha mandado abajarse a todos los montes elevados,
a todas las colinas encumbradas,
ha mandado que se llenen los barrancos
hasta allanar el suelo,
para que Israel camine con seguridad,
guiado por la gloria de Dios;
ha mandado al bosque y a los árboles fragantes
hacer sombra a Israel.
Porque Dios guiará a Israel entre fiestas,
a la luz de su gloria,
con su justicia y su misericordia.

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 1, 4-6. 8- 11

Hermanos:
Siempre que rezo por vosotros, lo hago con gran alegría.
Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del evangelio, desde el primer día hasta hoy.
Esta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena, la llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús.
Testigo me es Dios de lo entrañablemente que os quiero, en Cristo Jesús.
Y ésta es mi oración: que vuestra comunidad de amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores.
Así llegaréis al Día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios.

» Evangelio

+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas 3, 1-6

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del Profeta Isaías:
«Una voz grita en el desierto:
preparad el camino del Señor, allanad sus senderos;
elévense los valles, desciendan los montes y colinas;
que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale.
Y todos verán la salvación de Dios.»

LECTURAS DEL DOMINGO


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